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acompañado por una explosión de xenofobia que en diferentes ciudades se manifestó por sangrientos excesos contra los extranjeros en general y los sacerdotes cristianos en particular. Los saqueos, robos y asesin a t o s cometidos por las tropas sudistas en Nankín son objeto de e s t o s m o m e n t o s de e n é r g i c a s notas por parte de las grandes potencias. El ideal de los nacionalistas c h i n o s es una China completam e n t e soberana, s i n intervención extranjera, sin c o n c e s i o n e s (barrios) extranjeras, sin jurisdicción consular, s i n inspección UK PAISAJE DEL GRAN CANAL, ESCENARIO DE CRUENTAS LUCHAS NORDISTAS Y SUDISTAS ENTRE LAS TROPAS SUDISTAS ENTRAN EN NANKÍN, EN SANGRIENTAS ATROCIDADES de sus Aduanas, etc. En este deseo, casi todos los chinos están unánimes; pero míentras que los extremistas del Sur quieren conseguirlo mediante la violencia y con la ayuda de los bolcheviques rusos, los elementos moderados (como Chang Tso- Lin) esperan llegar al mismo resultado por negociaciones diplomáticas con las potencias interesadas. Actualmente, éstas cifran su esperanza en la posible cooperación e n t r e el n o r d i s t a C h a n g y el sudista Chiang. E n efecto, el g e n e r a l í s i m o de las tropas sudistas, el juv e n i l C h i a n g KaiSheh, se ha pronunciado contra el extremismo y la rusofilia del Gobierno de Hankeu, y ha formado en Nankín un Gobierno m á s moderado, a u n que con tendencias nacionalistas. D e s d e hace tiempo se habla de la próxima colaboración de C h a n g con Chiang, que acabaría con la influencia rusa y comunista, y t r a t a r í a de crear una China unida, nacionalista, pero moderada. Hay, pues, en China tres Gobiernos: él de Pekín, el de Hankeu y el de Nankín. DONDE COMETIERON El Gobierno e x t r e mista de Hankeu (en que predomina el ministro de Negocios Extranjeros, Eugenio Chen) ha declarado la guerra al de Nankín, nombrando generalísimo a Feng Yu- Siang y puesto precio a la cabeza de Chiang. Se ha complicado, pues, la situación, ya bastante complicada, de China. Ya no se sabe si hay que contar al general Ghiang entre los sudistas, o si sus negociaciones con Chang Tso- Lin van a llevarlo al cam-