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EL, T E A T 11 O I- lijosa, b a i l a n d o el ole, a los ocho años, en un d r a n i ó n titulado El califa de Bagdad. Circo Hipódromo, De madera, en el solar del h o t e l R i t z Compitió dignamente con el de Price. Circo de Colón. -En la plaza de Alonso Martínez, en el chaflán de A l m a g r o y Santa Engracia. Representáronse vistosas pantomimas, como El rey indio, y exhibióse la famosa Geraldine, bellísima mujer, admirablemente f o r m a d a que tuvo la ocurrencia de representar algunos años la Doña Inés del Tenorio, deliciosaJARDINES DEL BUEN RETIRO. EL ESCENARIO mente mal. Teatro Rossini. -Era magnífico local de toros y otros mil lugares de esparcimien- de espectáculos enclavado en los Campo to. Exhibióse en los Campos el célebre fu- Elíseos, estupendo parque de recreos de que námbulo monsieur Blondín, que hacía pro- disfrutó Madrid prematuramente hace más digios en la maroma a enorme altura. En de medio siglo. Estaba en lo que ahora es la plaza de toros se intentó ia primera co- comienzo de Ja calle de Velázquez (aún pue- rrida nocturna, sin resultado, porque la luz de verse en el jardín inmediato al palacio de eléctrica estaba entonces en sus comienzos. Casa- López un templete griego que pertene- En el teatro Rossini se celebró el célebre ció a los Campos) Aquello era el fin del banquete al general Prim que le costó un i mundo para nuestros respetables abuelos. No destierro. Allí comenzó su actuación la pri- I había aún tranvías en Madrid. El servicio mera Sociedad de Conciertos, dirigida por de ómnibus que se organizó era caro y malo. Barbieri y Jesús Monasterio. Diéronse las I Satisfecha la curiosidad de los prim eros días, primeras audiciones de Wágner en Madrid, I los Campos Elíseos permanecieron sumidos y tal vez en España. No gustó. La obertura 1 en aquella espantosa soledad de que ha- de Tannhauser fué protestada enérgica y bló Ayala. No tardaron en desaparecer, y fué ruidosamente. La de Riensi pareció una bi- una lástima. Dentro del recinto había plaza rria. ¡Si llegan a atreverse con Parsifal... I Teatro del Buen Retiro. -En el solar del Palacio de Comu- nicaciones. El mejor 1 paraje de recreo ve- í raniego que ha tenido f Madrid, y que no lie- va traza de ser subs- tituído. Dábanse estu- pendas audiciones de ópera por una peseta. Otros años hubo bai- i les, representándose a i todo lujo Copelia, El hada de las muñecas y otras. Actuaron tam- bien compañías de zar- 1 zuela. De una de ellas formaba parte el fa- moso picador Badila, especie de enciclopedia o ungüento amarillo, f que lo m i s m o hacía y versos que cantaba o EN LOS JARDINES DEL BUEN RETIRO. CARICATURA DE XAUDARO tumbaba a un toro, I