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SEÑORITA MARÍA GAY, NOTABI E CANTANTE DE OPERA QUB DEBUTO EN EL REAL I A PASADA TEMPORADA Y CANTARA LA PRÓXIMA EN MILÁN. (FOTO KAULAK)
CELESTINO A. SAROBE, NOTABLE BARÍTONO DE OPERA QUK DEBUTO EL AÑO PASADO Y ACABA DE EFECTUAR UNA TOURN E E POR ESPAÑA Y PORTUGAL
lindas, qué bien hechas están. ¡Si parecen de veras! Lo dice ingenuamente, con la misma exaltada sinceridad con que dos horas después dice en la rosaleda del Retiro, al detenerse maravillada ante la exuberancia de un rosal florido: -Mira, mamá, qué rosas; ¡parecen de terciopelo! -Tiene usted un chiquillo precioso- -dijo una madre a otra- Qué cara más bonita tiene, i Es un cromo! -Ah, pues si hubiera usted visto al otro, al que se me murió. Aquél sí aue era bonito! -Más que éste, imposible. -Ya lo creo. Le voy a usted a enseñar el retrato. Precisamente tengo un buen retrato, un retrato al óleo que le hicieron poco antes de morir. Véalo usted. -i Oh, sí! Es verdad. ¡Qué guapísimo era Y qué bueno es el retrato. Parece que está hablando. -Esta novela es un trozo de vida- -dice en una tertulia un crítico espontáneo, comentando un libro que acaba de leer. -Es la vida misma- -recalca otro que también lo ha leído. ¡Mi vida sí que es ima novela! -murmura en voz baja una señora de aspecto sospechoso, poniendo melancólicamente los ojos en I) anco. i Oh, las novelas de la vida! Todos llevamos nuestra novela dentro: unos escrita y otros por escribir. Todos creemos que la nuestra es la más
interesante de todas y la única capaz, si se publicara, de interesar a todo el mundo, porque sería la que más se apartara del camino trillado de la vulgaridad. Cuanto más una vida se separa del camino de la vulgaridad, más novela iJarece. ¡Qué bella novela podría escribir ese Rey Alejandro, de Grecia, que, en pleno fragor de los combates, se enamoró románticamente, como un príncipe de cuento de hadas, de una señorita honesta y pobre! ¡Qué lindos capítulos los de ese matrimonio secreto, en una capillita privada las largas correrías en automóvil por los alrededores de la ciudad, la murmuración escandalosa de los cortesanos, la fuga a París de la joven esposa, la tristeza del pobre Monarca y, por último, la decisión de reunirse con la adorada compañera! Ya están juntos. Los dos jóvenes esposos- -cuenta el periódico que relata el hecho- -conocen ahora en París las horas más felices de su existencia. De día pasean por los jardines de Versalles. Por la noche comen de incógnito en los resfaiirants o con amigos íntimos. Qué novela más interesante, verdad? Y, sin embargo, si esta novela se escribiese, probablemente todo el mundo la rechazaría por absurda. -Esta novela- -se diría- -es falsa. En la vida no pasan estas cosas. La vida no es así.