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PLAZA VIEJA DE TOROS DE M A D R I D A L G U N O S E P I S O D I O S D E LA É P O C A POR G. CORROCIIANO L A plaza vieja, el circo taurino de más historia, se edificó a expensas de Fernando VI para donarla al hospital General. Las obras, comenzadas en 1749, bajo la dirección de los arquitectos D. Ventura Rodríguez y D. Fernando Moradillo, se terminaron en 1754. Esta fué la primera plaza de toros que se hizo en Madrid. Los lugares destinados hasta entonces para la fiesta no merecen esta denominación. Eran grandes barracones de madera, que no respondían a ninguna necesidad, ni siquiera tenían condiciones de seguridad, lo que ocasionó muchos accidentes. Estas plazas estuvieron enclavadas junto al palacio de Medinaceli, en el soto de Luzón, en el camino En despejar se tarda bastante rato, que esto de acomodarse siempre va largo; de estas verdades más testigos quisiera que me faltasen. Sobre los necios tercos palos llovían, porque los palos tienen gran persuasiva; que a mentecatos, no los mueven las lenguas, sino los palos. VISTA DE LA PUERTA DE ALCALÁ Y PARTE DE LA ANTI GUA PLAZA DE TOROS DE MADRID. (D E U N A ESTAMPA DE LA E P O C A) de Alcalá, en Hortaleza y cerca de lo que hoy es estación del Mediodía, concedida esta última a los padres de Atocha y a la cofradía de San Isidro. En estos lugares taurinos, tan incómodos, tan poco acondicionados para el público, la colocación se hacía con gran dificultad, y los incidentes por esta causa eran frecuentísimos. Benegasi describe en seguidillas la inauguración de una de estás plazas, en 1743, y dice así de la manera deli- cada de hacer el despejo y de la tardanza del público en ocupar su sitio: Esta pla. za. de Fernando VI, en cuya construcción se tuvieron en cuenta las necesidades del espectáculo, dio al público garantías de comodidad y. seguridad, y encauzó la afición; en ella tomó la fiesta el carácter que hoy tiene. Se inauguró el año 1754. Asistió el Rey con toda la Corte, En la corrida de la mañana torearon Juan Esteller, José Lauregui (el Pamplonés) y Antón Martínez. Por la tarde se lidiaron 12 toros y se corrió un embolado para los aficionados. Tomó parte el entonces torero célebre Manuel Bellón (el Africano. también hubo rejoneadores.