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S 1 LU ETAS REYOLU GION ARlAS. LUIS B L A N C PCR FRANCISCO FLORES GARCI P A A A por ser un temible hombre de acción SB allá por el año de 1870, é inspiraba cierto respeto, no exento de. temor. Por entonces se dijo, no sé en verdad si con. sólido fundamento, qué le había quitado una o á s u apellido; es decir, que era Blanco, y que se firmaba Luis Blanc para asemejarse al célebre político francés que asi se llamaba. Repito que ignoro el fundamento de esa versión; pero sí aseguro que estaba muy extendida, y que mientras unos la rechazaban de plano, otros la aceptaban como artículo de fe. Yo me limito á consignar el rumor, sin darle ni quitarle valor alguno, como cronista imparcial y desapasionado. Luis Blanc- -como él se decía- -era director, no sé si propietario también, de La República Federal, periódico intransigente, no muy pulcramente escrito, que hacía una fortísima oposición al Gobierno y que frecuentemente y por la Cosa más sencilla proclamaba con la mayor violencia el derecho, de insurrección, desafiando audaz y temerariamente al; Poder público. Los artículos más fuertes y provocativos, llevaban generalmente la firma del director, caudillo sin miedo y sin tacha, á Jo que parecía. Luís Blanc, además de hombre de acción, era. hombre de pluma, y como autor dramático fué alguna vez el contraveneiio de la reacción: Me explicaré. Sabido es que Ramón Nocedal escribió una sátira, mejor dicho, diatriba dramática contra la Revolución, útu a. da. La Carmañola, en cuyo estreno se produjo un escándalo formidable, por poco hay tiros, y seguramente hubiera ocurrido una desgracia si el autor llega á salir á escena, como querían sus amigos y como pretendía su propio padre, D. Cándido, que estaba; entre bastidores con él. Las representaciones de- La Carmañola fueron prohibidas, con buen acuerdo, por el gobernador civil, para evitar un motíi. ó una desgracia personal, y rriuy poco tiempo después, cuando aún se hablaba del impru- en. te. reto del joven Nocedal, en el mismo teatro donde se había estrenado ¿a Carmañola (que fué el de la Bolsa, si no recuesdo mal) se estrenó el contraveneno de que hahlo más arriba, con el título e La verdadera Carmañola, que era una defensa apasionadísima de la Revolución y de sus, principales caudillos. El autor de La Carmañola verdadera, auténtica, el representante legítimo dé h tía Javiera, como si dijéramos, era Luis Blanc, y aunque la obra era floja y estaba deplorablemente escrita, como él público se componía exclusivamente de correligionarios del autor, pues los enemigos brillaban por sú ausencia, el. éxito fué magnífico, soberbio, entusiasta, delirante. Alcaiizó: pocas representaciones y con poco auditorio; pero éste, aunque- escaso, aplaudía á rabiar. Bien se sacaron la espina los mortificados con La Carmañola dé Ramón Nocedal, y ¿bien ufano estaba D. Luis, el ciudadano Luis, mejor dicho, de su propia obra. Luis Blanc, además de director de La República Federal, era comandante de un batallón de Mili- cianos Nacionales de los más revoltosos y anárquicos; ellos mismos se gloriaban de ser el digno pendant de o5 Yo u- nia. úos, k las órdenes del Carbonerín, otro temible y espantable hombre de acción; qu. t hasta se atrevió una vez á penetrar en, el Congreso al frente de sus íjVan o Alentado, sin duda, con el éxito brillante y unánime de La, verdadera Carmañola, L. uis Blanc se dio á escribir dramas para el teatro de Novedades, sin dar paz. á la mano, adoptando un sistema con el; cual no había fracaso posible. Gran número de individuos de su batallón, provistos de sendos garrotes, se colocaban en el teatro estratégicamente las noches en que había estreno del comandante, y al espectador que no le gustaua la obra y hacía la más pequeña demostración en tal sentido, le daban una paliza que lo reventaban. La obra tenía que. gustar á la fuerza, y. á garrotazo limpio c- fabricaba un éxito verdaderamente extraordinario. Yo presencié, entre otros, el estreno de. un drama de Luis Blanc que se titulaba Romper cadenas. Todas sus obras eran republicanas y patrióticas, y, en honor á la verdad, valían muy poco. No recuerdo á punto fijo si era suya tarnbién una obra que vi por aquel entonces en Novedades, titulada Cristóbal Colón, étí la cual el insigne navegante, al embarcar en el puerto de Palos con rumbo hacia lo déscotiocido, gritaba, poseído del mayor entusiasmo: -i Aliorá, á América... Desde el año 69 hasta fines del 73, Luis Blanc hizo papel importante en la esfera política, si. bien én alguna ocasión demostró un instinto de conservación y una prudencia incomprensibles en hombre como él; al. ser requerido en una cuestión personal, puso verdadero empeño en no ir al terreno. Y no fué. Sin duda, como otros hombres de, acción, tenía el. valor colectivo y carecía deL valor individual, O se. reservaba para más altos fines... Después de la Restauración- ¡oh. sarcasmos de la suerte é, ironías del destino! Luis Blanc, el teníible y temido hombre de acción, apareció al frente de. una compañía infantil como empresario y director de la misma. Nunca pudo decirse con mas razón: El mundo comedia es, y- los qué ¿iñen laureles, haden primeros papeles y á. veces el entrernés. Lo malo era que, mientras Luis Blanc hacía ei entremés recorriendo las provincias con su compañía, hacían los primeros papeles, los segundos y los- terceros unas- pobres criaturitas, bárbararnente explotadas por el. antiguo revolucionario. Daba pena ver aquellos pobres niños representando piececillas groseras y picarescas, fingiendo vicios y pasiones que debían ignorar por. completo. Al ver en lo que había, venido á parar el hombre, de acción, ensaha yo: ¿No habrá sido también, infantil el temple revolucionario de este horñbre...