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ií. í P í- f 1 Wl 3. 4 4 í, 4 f i V POR EL C A M I N O A D E L A N T E GLOSA Dójavae tíiihír al carro, carretero; déjame suhlr a carroj que me muero. (Copla p o p u l a r m o n t a ñ e s a Es en la hora agonizante de un crepúsculo violeta... Va marchando la carreta por el camino adelante. Cruza un pájaro agorero sobre los campos silentes, y una canción entre dientes va entonando el carretero. En sus nidales de espartos se ponen las aves presas; relucen como turquesas los ojos de los lagartos, y en la tarde agonizante, eras la carreta, una moza marcha, mientras que solloza, por el camino adelante: Déjame subir al carro, carretero; déjame subir al carro, inc me muero -Mira que voy muy cansada. que hace mucho que camino; mira que marcho sin tino desde que fué la alborada... Irle recorrido senderos, he echado por un atajo, monte arriba y monte abajo, sin pedir á los calircros un descanso en los apriscos, sin implorar con mis quejas la leche de sus ovejas, hiriéndome entre los riscos, bebiendo en las cristalinas aguas de los manantiales... ¡Me han clavado los zarzales sus espinas Al pasar por los conlines de los aperos cercanos, sus colmillos en mis manop han clavado los mastines. Y he marchado sollozante, y he camina- do sin tino por el mojado camino, por el camino adelante. ¡Mira cómo voy de barro... i Ya de seguir desespero... ¡Déjame subir al carro, carretero! En busca voy de un zagal que, en una noche asada, se detuvo en la posada por mi mal. marme siempre juró; yo creí su juramento; mas, ¡ay! se lo llevó el viento y á mí en la vida dejó. Dijo qi: e si no le amaba le mataría la pena, que era yo como cadena que su ánima encadenaba, y que su amor era tal, que fuera crimen no amarle, que el desprecio iba á matarle, i Y era tan lindo el zagal I Mas j ay de mí! que él se fue y yo quedé encadenada, que llpro de desamada después que tanto le amé; que él se marchó sin dolor y mi alma pinchan dolores... i Que se llevó mis amores v yo me muero de amor! En busca voy del zagal que aquella noche pasada se detuvo en! a posada por mi mal. Carretero, oye mis queja Caigo en tierra y me levanto; pronto no podré hacer tanto si en el camino me dejas. Carretero de vilés, me han lierido los zarzales, los mastines y riscales... j Llevo sangrando los pies Toda manchada de barro, de mi fuerza nada espero... Déjame sul: ir al carro, carretero. Cae la moza; se levanta, y otra vez vuelve á caer... Comienza el cielo á llover, mientras la noche adelanta. La moza grita y se inquieta y el carretero no escucha, porque es la obscuridad mucha y está lejos la carreta. Cae la moza sollozante, sin poderse levantar... Va el carro, en su caminar, por el camino adelante, y la moza, en el sendero, llora caída en el barro: Déjame subir al carro, carretero; déjame subir al carro, que me muero... Se oye un ladrido distante... La moza, callada y quieta... Va marchando la carreta por el camino adelante. Jo, oum DíCENTA. (HIJO) Dihujo fie Rcí idor