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C salía perjudicado. Blas, que se marchó del pueblo hacía bastantes años y vivía holgadamente de un destino del Estado, heredaba varias fincas y unas acciones del Banco. Luis, que se casó en la corte con una dama de rango que le llevó al matrimonio capital muy saneado, heredaba una gran finca de recreo que el finado llenó de comodidades para pasar los veranos. Juan, que marchó á Buenos Aires y fué tan afortunado que realizó en el comercio gran fortuna en pocos años, heredaba unos terrenos que iban á ser expropiados para hacer la línea férrea pagados á precios altos, y el pobre Juan, que el difunto tenía siempre á su lado atendiendo á sus haciendas y cumpliendo sus encargos, el que fué su compañero cariñoso y abnegado, y le sirvió tan fielmente y le cuidó estando malo, ese heredaba tan sólo un pequeñísimo campo lleno de maleza y piedras que nunca produjo un cuarto. Pero si era raro el hecho de que le hubiera dejado tan poca herencia al sobrino más querido de los cuatro, todavía resultaba el hecho mucho más raro por la forma en que se hacía el miserable legado, pues la cláusula decía: A mi más cercano sobrino Juan, que conmigo vivió siempre como un santo, le dejo el campo que llaman en el pueblo Campomalo, y si le parece poco procure ahondarle cavando. Malo era dejarle al pobre tan miserable regalo, pero era peor la guasa del encarguito de ahondarlo. Pero Juan era tan bueno que lo que. todos tomaron por una burla del tío, él lo tomó como encargo, y dócil á su consejo todos los días del año se iba al campo con su azada y allí se estaba cavando. No hay que decir las rechiflas que le daban al muchacho todos los que le veían en tal faena ocupado. p o Más un día halló una caja de hierro, la abrió asombrado, y vio con mayor asombro que estaba llena de fajos de billetes y de alhajas con esta nota de mano de su tío: A tí. Juanillo, te pertenece este hallazgo, pues quise que tu fortuna la debas á tu trabajo. CH. lf lf EL FANTASMA aparición de un Q ueréis obtenerunlafantasma digno de fantasiffa? Se trata de dar envidia á los de las fábulas. Vuestros amigos, convertidos en espectadores, lo verán formarse lentamente ante sus asombrados ojos, tomar aspectos diferentes y, poco á poco, desaparecer. El divertimiento es simplísimo y de muy poco gasto. Todo lo que se necesita para ello puede resumirse en los siguientes objetos: una linterna mágica con un cristal en que pueda dibujarse á cualquiera, un escabelo, un biombo, un brasero y 15 céntimos de incienso fino. Cuando tengáis prevenido todo esto, disponed las cosas como indica la figura y extended el biombo b en un ángulo de la estancia, de modo que dentro quede espacio suficiente para el escabelo, donde colocaréis la linterna mágica a y una persona. En el biombo, situado frente á la lente de la linterna mágica, es necesario abrir un agujero un poco mayor que la lente misma. Colocad después el brasero encendido c cerca del centro de la habitación y frente al agujero practicado en el biombo. Encargad á un amigo ó á vuestro hermano que tenga cuidado de la linterna mágica preparada con el cristal, sobre el que ya estará dibujado el fantas-