Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
S jji M. m ir. mmí 3 EYiim (smñ ttnr PAGINAS FEMENINAS den luchar con las verdaderas. También han tenido mucho éxito las de pluma, que se hacen primorosamente y tienen un aspecto de lo más vapoi oso que se pueda imaginar. Tanto éstas como las de cinta ó las de terciopelo serán las favoritas durante algunas semanas. El adorno de los sombreros sigue colocándose como á principios de invierno, un poco hacia atrás. Las aigrettes y todo lo que sea alto tiende á desaparecer en cambio los paraísos echados sobre el ala son la última palabra de la moda. Ahora falta la nota triste. Se confirma la noticia de que los velillos de sombrero tienen que ser abolidos. Yo no sé cómo la recibirán ustedes, desconozco su opinión en esta materia; para mí significa un verdadero disgusto; tanto, que aún contrariando mis convicciones pienso... no, esto es poco enérgico, estoy resuelta á protestar contra tan disparatada idea. Me encanta la sumisión al que manda, y creo que los países en que no se obedece á los encargados de gobernar se destruyen por sí solos; pero en este pequeño mundo de la elegancia, gobernado despóticamente por una soberana voluble, caprichosa y sin juicio, conviene sublevarse de vez en cuando, y en lugar de someterse decir conmigo: Desde mañana me pondré velo hasta para estar en casa CONDESA D A R M O N V I L L E CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES 7 DE FEBRBKO I J oy vamos á decir algo acerca de los sombre ros. Mis simpáticas lectoras pensarán que estoy loca cuando les diga que aqui ya se habla de los sombreros de primavera. Este afán de vivir de prisa nos hace incurrir en los más estupendos errores. Estamos bajo cero, el día que no llueve, nieva; el Sena, sin duda aburrido de ver tanta extravagancia, nos amenaza con una bromita de tan mal gusto como la que nos dio el año pasado, y, sin embargo, algunas valientes (pocas por fortuna) se lanzan á la calle, desafiando el frío, con sombreros de paja cubiertos de rosas. Puesto que en las anteriores crónicas me ocupé del equipaje de las elegantes que abandonan París en busca de otros climas más dulces, hablaremos hoy de la parte menos fácil de arreglar. ¡Los sombreros! ¿Cómo es posible colocarlos en un sitio relativamente reducido? Imposible; sólo intentarlo sei ía absurdo. xMgunos de mañana, muy sencillos, casi sin adorno, caben en un baúl dentro de su caja; pero es preciso llevar otros de paja, de crin, de terciopelo y de taffetas. Todos ellos, incapaces de someterse á su compañero, reclaman un sitio amplio é independiente No hay nada sin remedio para las personas hábiles y acostumbradas á viajar. Para resolver el conflicto bastará con exigir á la modista que monte el adorno sobre un redondel de cinta, provisto de sus correspondientes corchetes automáticos, cuyas parejas estén cosidas al sombrero. De este modo los adornos se guardan todos juntos en una caja, y los cascos se colocan unos sobre otros en muy poco terreno. Conviene interponer papeles de, seda para que no se estropeen. Este sistema. tiene la doble ventaja de facilitar su transporte y de tener con dos sombreros tres ó cuatro de muy distinto aspecto. Por ejemplo una forma. de terciopelo negro puede adornarse con plumas negras, con una aigrette blanca ó con una grupo de rosas. De cualquier manera será bonito y elegante. Los sombreros fleuris, cuya eclosión me ha parecido tan fuera de tono, son muy grandes y tienden á recordarnos las capelines, un poco délaissées la temporada pasada. Parece que los modistos se han puesto de acuerdo para declarar que favorecen más que las formas biscornues complicadas, cuyo único encanto era una originalidad, en muchos casos enemiga del buen gusto. La toque grande sigue haciéndose con el fondo de terciopelo y el borde de paja ó de crin. Las flores de batista ó las petrificadas, tan perfectamente hechas las primeras que parecen naturales, y tan bien conservadas las segundas que parecen frescas, no se han atrevido á presentarse temiendo que el frío las deshoje, y han dejado el puesto á las de terciopelo, que son muy bonitas pero no preten- TRAIES PARA ALPINISMO p 1 sport de la nieve es, sin duda alguna, el que tiene más entusiastas, y se comprende, porque todos los demás están sujetos al reglamento ó bases del juego, mientras que éste es siempre nuevo, y la Naturaleza ofrece á cada paso algo imprevisto y fuera de programa. Se explica fácilmente que el que por vez primera haga una excursión alpinista se impresione ante el espectáculo grandioso que de improviso se le presenta cuando llega á la cumbre de una montaña, después de vencidas las dificultades de una peligrosa ascensión. Todo cuanto la vista alcanza es de una belleza indescriptible, y el silencio imponente que rodea al excursionista parece que le obliga á levantar la cabeza para mirar al cielo, y de su corazón, absorto, brotan palabras y frases que forman una plegaria de amor y sumisión al Creador de tantas maravillas. Los sports de nieve y de hielo deben fomentarse por ser muy higiénicos, á la vez que mstructivos. Las carreras de skis y de trineos son divertidísimas; sobre todo las primeras, donde se desarrollan agilidad y flexibilidad, dotes indispensables para cultivar este sport; pero sólo esto no basta. Para que la estancia entre nieve sea conveniente, y no perjudicial, es preciso proveerse de una