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p EL AY! lAY! íAY! Hay gente que, sin ser mala, es tan poco compasiva con las flaquezas del prójimo, que las juzga divertidas y, en lugar de disculparlas, ó, si puede, corregirlas, se recrea, procurando que aumenten y se repitan. Este picaro carácter, tenía José Maria, un muchacho de diez años, hijo de buena familia, pero mimado en extremo; todo lo que el chico hacía lo encontraban muy gracioso y era motivo de risa. Así se formó el carácter de aquel chiquillo bromista, que, por querer hacer gracia, hacía mil tonterías. Entró á servir en su casa la Juana, una pobre chica que, habiendo quedado huérfana y pobre, tuvo en seguida que servir como criada cuando era casi una niña. Como no estaba enseñada ni se pasaba de lista, la infeliz, á cada instante, cometía alguna pifia. No hay que decir con qué júbilo el chico aprovecharía todas aquellas torpezas para guasas infinitas. Y no sólo aprovechaba las que por sí cometía, sino que inventaba el modo de que la infeliz Juanilla cayera más fácilmente en una falta ridicula. Llegó un día de mercado, y cuando la criadita salía ya con su cesta á las compras consabidas, José María la dijo: Vamos á ver si hay un día en que sepas hacer algo bien hecho, sin que te riñan. ¿Tú vas á saber comprarme todo lo que yo te diga? -Sí, señor. P u e s pon cuidado y á ver si no se te olvida. -No, señor. -Vas á traerme... i Tú sabes lo qué son guindas? ¡Anda, ya lo creo! -Bueno. Pues vas á traer dos libras de guindas de las mejores. -Muy bien. A ver si te fijas; son guindas, y no cerezas, y tráiete una perra chica de ¡ay! l ay! ¡ay! ¡Anda, vtílándo, que me corre mucha prisa! Salió la pobre corriendo, compró la fruta en seguida; pero el i ay! ¡ay! ¡ay! fué causr de apuros y de fatigas, porque, al recorrer los puestos, cuando el i ay! ¡ay! ¡ay! pedir ó se enfadaban con ella, ó se morían de risa. Por fin, el tío Cascabeles la dijo que él lo tenía, y fué y la llenó la cesta con unos cardos y ortigas. Se volvió corriendo á casa y encontró á José María que ya la estaba esperando para seguir la guasita. -Aquí esta todo- -le dijo. Y el chico rtietió en seguida ambas manos en la cesta y se clavó las espinas. ¡Ay! i ay! ¡ay! -gritó el muchacl. con las manos doloridas. Y entonces dijo la Juana: -Más abajo están las guindas. CH. COMO SE HACE UN GLOBO más serias, es curioso saber corno se construyen globos sondas de papel, que taníbién en los juegos infantiles puede encontrarse materia propicia para la observación y el estudio. Aunque la construcción de un globo de papel requiere la obsér vancia de algunas reglas, el aeróstato que tiene más probabilidades de correspond e r a l descubrimie lít o, p o r s u forma, aunqUe de dimensiones reducidas, es el que se reproduce en el dibujo q u e publicamos. Las tiras laterales para un globo de un metro 8o centímet r o s deben t e n e r de largo cerca de dos Figura 1. metros y 40 centímetros, ó sea una tercera parte más de las dimensiones del globo. La parte más larga de las tiras debe ser de 400 milímetros, y la altura, de 134 centímetros, desde la bpca ó base del globo. L a oy que la aviación para salir H ríodo experimentalestá conquistar de su pey funciones V