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m- nudER mm n titulado La gallina ciega, todas pueden copiarse con la seguriaad de que son graciosas y de las que más favorecen. De Largiliere hay un retrato de la infanta Ana Victoria; de Van- Loo, el de Felipe V y su familia; de Ticiano, otro de la emperatriz Isabel; de Rubens, uno de María de Médicis y de una princesa desconocida; de Van- Dyck, un retrato ideal de la condesa de Oxford. Moro tiene el de la emperatriz María de Austria; Mengs, el de doña María Carolina, y Sánchez Coello, el de la infanta Isabel Clara. Como disfraces para hombres (puesto que el baile no ha de ser sólo de señoras) hay algunos extraordinariamente bonitos. Además de los príncipes de la casa de Austria, pintados por Velázquez, y los chisperos de Goya, hay el retrato del general Urrutia, hecho por el mismo autor; otro de Battoni, de un caballero inglés, con calzón blanco y casaca roja, que es primoroso; el retrato de Van- Dyck y del conde de Bristol, pintado por el primero, y otro de Don Luis I de España, de escuela francesa. Cualquiera de estos cuadros, copiados con escrupulosa fidelidad, representa un éxito seguro; pero yo creo que los conjuntos son siempre preferibles tratándose de esta clase de fiestas. Sería, sin la menor duda, un baile de esos que hacen época, la reproducción exacta de alguna de las fiestas que la historia nos relata, celebradas durante el reinado de Felipe IV ó de Carlos IV; procurando copiar hasta en sus menores detalles todos los personajes de la corte. I l, íraz d e S o u b r e t t a Fot. RetitHnger. Fots. Talbot- Cosmia. Se me figura ver un gcstito displicente y oir una voz juvenil que dice: Para bailar y que me llamen bonita, no hace falta tanto requisito. Es cierto; pero á los c ue pasaron de la edad en que basta bailar y ser bonita para creerse felices, justo es proporcionarles medio de que los bailes tengan un atractivo; y el atractivo mayor, contra el cual nada pueden las vicisitudes de la vida ni el transcurso de los años, es todo aquello donde se respire im ambiente saturado de arte, bajo cualquiera de sus infinitas fases.