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NOTAS TAURINAS de brega, indicando al mismo tiempo que fuera alguna gente con cuerdas, en un carro que colocarían cerca del itio donde estaba el fugitivo. Cumplidas sus órdenes y en medio de una expectación enorme, se dirigió solo hacia la fiera, que se encontraba entonces descansando echada en un barbecho, mirándole llegar tranquilamente Cuando les srparaban unoscincuenta pasos, se levantó, y no bien Cuchares le enseñó el capote, se fué á él como un ciclón, envolviéndole en una nube de polvo que impidió presenciar la faena á muchas personas que estaban en las inmediaciones. Al desvanecerse la polvareda, estaba, otra vez echado el toro; pero entonces con Cuchares sentado encima de él, que le sujetaba por los cuernos, torciéndole la cabeza. En éstas condiciones, fué atado convenientemente al carro y conducido á la plaza en tal guisa. Un amigo de Cuchares le preguntaba después, asombrado de tanto arte y heroísmo: Pero, Curro, ¿y usted no tembló entonces? Mire usted, respondió el maestro, con aquel piso tan malo... francamente, al arrancarse el toro tuve miedo, pero al tenerle ya encima, dije: ¡Ya es mío! Aquella tarde sé lidió el toro, que resulto bravísimo y dejó en el redondel ocho caballos muertos. Pertenecía este toro a la ganadería del propio Cuchares procedente de la del marqués de la Conquista. Añade nuestro cariñoso c o m ú n i cante que todos estos datos son completamente exactos, por ser manifestaciones de personas que presenciaron el hecho y aún viven. ÁLBUM BIOGRÁFICO cuelo, Lagartija, Ángel Pastor, Mazzántirli, Felipe García y todos los que vinieron después, sin contar lo tíiucho que tuvo que trabajar én novilladas, antes de tomar la alternativa y aún en los años últimos, en los que ya nadie, quería acordarse de él. Un hombre trabajador como pocos, ha servido para muchas cosas y se ha ganado dignamente el sustento. Hoy mismo, con sesenta y seis años de edad y sin capital para hacer vida tranquila, está encargado de un almacén de carbones y muy satisfecho, porque no tiene que recurrir para su sostén más que á su trabajo. Le gusta hablar de toros mucho, y aún hace dos años quiso picar en la corrida de Beneficencia, lo qué le quitaron de la cabeza varios amigos. Nació el día 19. de Octubre de 1846, según propia declaración, en San Pablo de los Montes, provincia dé To- ledo. La circunstancia dé estar su pueblo; natal cerca de la posesión del Molinillo, donde el duque de Veragua h á hecho siempre las tientas de sus be- cerros, le hizo presenciar algunas, y allí entró en deseos de hacer lo que hacían los tentadores. Inoculado del roedor gusano de la afición, vino á Madrid con el deseo de ser actor en las fiestas de toros y con las ilusiones que los muchachos jóvenes alimentan cuando quieren ser alguien. Su amistad con Agujetas y Badila, á los que, siempre ha considerado como protectores, le facilitó el comenzar la profesión, y tuvo que sufrir las penalidades que van siempre P E D R O ORTEGA (EL RONCO) I I n picador de los que han corrido más mundo y han picado en mayor número de plazas, es el, que fué conocido or Perico el Ronco, y al que han visto picar dos ó tres generaciones de aficionados. Sus méritos no serían escasos cuando pudo alternar dignamente c o r Agujetas, Badila, Sastre, Paco Fuentes, Canalíís, Pepe Trigo, Pepe y Manuel Calderón y otros que, si en la historia son célebres, es porque tuvieron algo, qué no era vulgar. De todos ellos habla el veterano Pedro con gran cariño y respeto, considerándolos como maestros, pues su característica es la modestia y el cariño á las grandes figuras de! toreo á caballo. Ha estado en Montevideo, Méjicci, Habana, Guatemala y otros puntos de América, y ha actuado de picador Oíi espadas como Lagartijo, Fras- Pedro Ortega el Ronco)