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DE TIENDAS lanzar unos acericos modernistas grotcsCOSH qne conslitnycn una nota alegre en el cnartn de una nni chacha. Son serios lacayos, robustos campesinos, ¡gentes aldcanaí abrigadas bajo un paragiTS enonue. LÍpos cómicos todos ellos, de CD 1 ÜI ÍÍIO fuerte y trazas JÍn lores cas. Estos acericos lian lenido gran aceptación y no fallan en las habilactones de la señoritas Hcfíantcs. I o- primeros fríos se han prcsciilado con una inIon sida d aterradora, haciéndonos presumir que, si como anuncian, la temperatura s pLiL- descendiendo, nos vamos á congelar, Rs preciso que nos preparemos, pertrechándonos de piales, sm desechar otros medios que sirvan pai a dulcificar los r i g o r e s del tiempoHe visto uno, y como lo acaba de L a á modacirculación la excursiones en automóvil y también dentro de la citidad. Mme. L i n a Cavalícrí recomiend. T con mucha insistencia como único medio para tener las manos bonitas, que se preserven del f r í oLuego e s indispensable adquirir el diminuto calentador. Además, este aparalOj puede servir n o solamente como objeto higiénico, sino como medio de curar varios padecimientos. Dicen personas autorizadas que s u calor igual y constante mejora las dolencias del estómago y evita las bronquitis y catarros. El calentador se esconde entre lo. pliegues de la blusa ó debajc del chaleco (puesto que pue den utilizarlo también 1 o hombres) y de este modo. U temperatura exterior no in ñuye en el organismo de la personas delicadas ó enfermas. Hay quien asegura qut gracias al calentador j 3 poné se ha curado radicalmente di una afección reumática. encuentro muy util, me apresuro á darlo á conocer entre mis lectoras. Es un pequeñísimo calentador, del tamaño de un portamonedas, ligero como u n a pluma, y gracias á s u consfrncción i n g e n i o s a se i uede meter i- n el bolsillo, en el manEuíto. debajo de la almoliada 6 en cualquier parte, sin temor de que se prenda. Una bujía encendida, hecha expresamente, s e c o l o c a dentro del aparato y e suficiente para calentarlo durantt tfú 6 cuatro horas. Este pequeño objeto e fabrica en el Japón y su valor es ínsitrnifícante. lo que no disiuimiyc su mérito ni la utilidad de sus servicios viajando, cuando se hacen