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NOTAS TAURINAS des fatigas á Antonio Chavarría (el Aragonés) y á Ángel- Villar (Villarillo) quienes banderillearon á la media vuelta, después de infinitas precauciones y salidas falsas. Llegó á la muerte Rumbón, que así se llamaba el toro, con todas las malas intenciones que puede tener una res de ¡respeto. Sabido es que Mazzantini no se distinguió nunca por sü eficacia y adorno con la muleta; pero en esta ocasión fué verdaderamente breve. Casi en los medios, dio solamente un pase con la derecha y dos altos, quedando cuadrado Rumbón. A corta distancia de la enorme cornamenta del toro, juntó Luis los talones, lió la muleta y armó el estoque en forma que el conjunto estético de aquella arrogante figura resultaba verdaderamente incopiable, pues aquella postura no la habíamos visto más que en las artísticas planas de La Lidia, periódico que por entonces estaba en el apogeo de la popularidad. ünos segund os estuvo el espada en tal posición, y ava, nzando el pie izquierdo, se dejó caer sobre aquella mole, á la que hizo descubrir el morrillo con el maravilloso juego de la mano izquierda, y escondió todo el acero en lo más alto del morrillo, cayendo el toro como una pelota cuando apenas había Uegad o el torero á la cola, en su rápida salida. Lá ovación rayó en delirio. Entonces se arrojaban cigarros á los toreros y recogió el de Elgoibar para un mes. Dos buenas mozas aue presenciaban la fiesta desde el tendido de sotnbra, arrojaron a Mazzantiní sus aba- j ni eos, y éste los besó al devolverlos, detalle que hizo al saladísimo Eduardo de Palacio decir al día siguiente: Con estos calores estamos asas. Después hemos visto al espada referido dar muchas, muchísimas estocadas superiores; oero ninguna ños lia causado tan grande impresión como nos causó aquella con aquel torazo tan enorme, y precisamente en la época en que la mayoría de los toreros veían con recelo al nuevo espada y buena parte íel público se resistía á- reconocer todo lo bueno que tenía. lebrada en Caracas (Venezuela) había sufrido uña gravísima cogida; pero no se conocieron más detalles Cuando escribimos es t a s líneas, tampoco se sabe nada más que lo que se conoció eñ los primeros momentos, y como estas páginas entran en máquina seis días antes de la salida, del Dominguin, Regaterin, Félix Vélaseos y: todosí los que entonces eran los primeros, sin quedarse atrás, espe cialmente- en lo que se, refiere á de- mostraciones de voluntad y valentía. Hace ya unos die anos que se ausentó; de estas tierras, y en las de América lia íido lino de los más eñ- í í i. TI Tí jí- í Antonio Ulmédo (Valentín) DE ACTUALIDAD ANTONIO OLMEDO (VALENtJN) H 1 día. 8 se recibieron en Madrid noticias alarmantes acerca d e I valiente torero dé Alcalá del: Río Antonio Olniedo (Valetítm) El laconismo del cablegrama se limitaba á decir que en la corrida ce- número, nos hemos de limitar aquí á recoger la nota, que es de palpit. ante actualidad; Una buena parte. de los aficionados actuales recuerdan, á Antonio OJime o, en quien se vieron- arrestos- grañ des, llevados en muchas ocasiones á extremos temerarios. Formó parte de Una lucida, pléyade de novilleros que Uenairon las plazas muchos días, y supo alternar dignamente con JerezanOj Ricardo Torres, tusiastas propagandistas del festejo español, pues n o habrá República grande ni pequeña en él nuevo con- tinente en la que no haya estado FÍZT léntín y no haya dado de sí todo lo que su valentía y voluntad le han permitido. E l año- pasado escribimos una bio grafía suya en- estas páginas, y. desde Lima nos escribió en términos- muy cariñosos, agradeciendo que hu 1 iera por aquí quien se acordará de él;