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ÍMÍMIMHM IPS TOROS NOTAS TAURINAS HISTORIAS NOVELESCAS ÜN VOLAPIÉ DE DON LUIS p 1 popularísimo y justamente ova clonado Luis Mazzantini, ha sido uno de los que mayor número de toros ha muerto con enormes estocadas, de esas que levantan al público y le obligan a tocar con loco entusiasmo las palmas. ¿UiKt para el que lo veía, que no había más solución que rendirse y reconocer un mérito extraordinario en quien de tal modo despertaba entusiasmos en los aficionados á la viril fiesta de toros. Las reses que estoqueó á la perfección fueron muchas, innumerables; pero entre todas las que recordamos, no nos ha quedado de ninguna tan grata impresión como de una que le vimos, siendo novillero, el día 5 de Agosto del año 188,3. Í S líSi í- naba con él un torero madrileño de los más hábiles é inteligentes, que nunca fué buen matador, pero que supo patentizar sus dotes de buen torero y tuvo su época de pOf- alaridad como matador de novillos. Era éste José Ruiz (Joseíto) retirado hace ya más de diez años. La plaza estaba llena, porque en aquellas novilladas caniculares bastaba el nombre de Mazzantini para llenarla. iftí f? lililí i jutrii t ígit, ZíSi Era en las prmieras corridas est que el púbhco de Madrid comenzaba á creer en él, pttes aún recordamos otra en aquel mismo año, el día de lá Ascensión, en la que por si era ó no señorito, una buena parte de los espectadores quiso tomarle el pelo con frases y gritos tan incorrectos como inoportunos. En la novillada á que nos referimos, celebrada el 5 de Agosto, alterl os novillos que se uaiaDan c dos de Bertólez y otros dos de Moreno, de Arcos de la Frontera. El primero, que correspondió á Luis, fué de Moreno, con pelo retinto, grande, muy grande, cornalón, muy cornalón, veleto y con muchísimo poder, pues en las nueve varas que tomó derribó ocho veces. Además dé todas estas agravantes, en el segundo tercio hizo pasar gran- Los primeros años de su vida torera volvió locos á muchos de. los toreros que ocupaban los puestos primeros y quitó el sueño á los que aspiraban á colocarse. Aquella forma de entrar á matar y aquel limpio modo de salir por la cola, después de haber embutido todo el estoque en el hoyo que forman en lo alto del morrillo los encuentros de las paletillas, era una cosa tan nueva