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C H 1 S T E S ENTRE HpRMANjXOS EL PICARO JNTnRFS abes la diferencia que hay entre un un lápi -Yo no. ¿Cómo que no? ¿De manera que si á una papelería á comprar im lápiz y un caballo, te lo meterías en el bolsillo darte de nada? s caballo y tii fueses te dieran sin acor- 1 a pequeña Mary gira y torna mimosamente alrededor. de, su tía y la pregunta: -ÍDime, tiíta, ¿falta mücíio tiempo para que llegue eí día de tu santo? -No, hija; ¿pero por qué me haces esa pregunta? Para saber cuando debo comenzar á quererte mucho, ENTRE COLEGÍ ALES COSAS DE TONINO Y o b e conocido un pequeño que amamantado con leche de elefante crecía cinco kilos todas las semanas. -No digas tonterías. ¿Quien era ese pequeño? ¡Toma! jEl hijo del elefante! prancamente, te confieso qucpor muy expresi va qué sea, la escultura no me ha conmovido nunca. Sólo una vez, sí, una vez, un simple busto de pequeñas dimensiones me hizo llorar. -Tendría una expresión extraordinaria, emocionante. -No, es que se me cayó encima de la cabeza. RECURSO SUPREMO CONCLUSIÓN lo. Se hartan de tomarle el peloá causa de su desvelo. II. Y al salir, dícenle á coro, ¡Que vendas ese tesoro. 12. ¡Lo venderé, si, señor! grita al fin nuestro pinlor. 13. En el día prefijado entra el primer invitado. 14. Ya cayó -áic. -un- Chente, j prepara un accidente. 15. Asustado el visitante, da un respingo hacia adelante. 16. Y sin evitar el lance provoca un nuevo percance. 17. Ofuscándose de modo, que ló hace pedazos todos. 18. Y así se acabó la historia con dinero, aunque sin gloria.