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miAUdEn mm H veces he oído decir: Esto no hay quien lo imite; pintar es una cosa y cortar otra. Y, en efecto, contemplando un figurín, he pensado que era imposible moverse dentro de una falda muy larga y sin vuelo, ó que no podría desnudarse la que se hiciese aquel vestido, porque el cuerpo no se abrochaba por ningún lado y otras mil y mil dificultades s e han presentado siempre que se trataba de poner en práctica lo que el dibujante imaginó. Ahora ya no existen esta clase de conflictos. Las muñecas que reproducen nuestros grabados son mnjercitas en miniatura destinadas á servir de figurines. El modisto las viste con arreglo á los últimos modelos, modificando todo aquello que no es susceptible de llevar á la práctica y teniendo en cuenta su esbeltez, estatura, etc. etc. De este modo la cliente ve, sin necesidad de que su imaginación supla las deficiencias del dibujante, las modas más en armonía con su figura, porque el modisto procura enseñarla las muñecas que se parezcan á ella y con absoluta seguridad de acertar elige la que más le gusta. Las muñequitas son una verdadera monada, que merecen ser adquiridas como bibelots. I. -V DE TIENDAS X amos á recomendar á nues tras lectoras una cosa práctica y útil. Cuando se sale á hacer compras y, de paso á ver gente y á tomar el sol, no es posible llevarse uno ó varios paquetes, como traspasen los limites de lo que quepa dentro del bolsillo, y en las tiendas que no son muy conocidas se da el caso, demasiado frecuente, de q u e equivoquen el noml: ire y las señas del domicilio de la señora. Desde hoy no debe de suceder nada de esto. Un bloc de papel, con cubiertas de plata, llevará impreso en cada hoja el nombre, calle y número de la casa de su dueña, la cual entregará el papelito para que lo peguen en los paquetes, evitando todo género de equivocaciones. El librito está pendiente de una cadena con su argolla, para llevarlo colgado en un dedo. LjS e 2. l i