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mmudER mm H y fría; aparato de calefacción, luz eléctrica, plantas enanas, frescas; cámara frigorífica en la repostería, y, por último, mi garage que podría servir de modelo al que quiera montar el suyo con todos los adelantos modernos. Un ferrocarril, que recorre tres cuartos de kilómetro, se detiene en cuatro estaciones, pasa por seis túneles y un puente sobre el río, descarrila al entrar en una estación y, por telégrafo, tienen que pedir á la más próxima una máquina de socorro; etcétera, etc. ¿No es todo esto precioso, pero de un realismo aterrador? Los niños ven esta clase de juguetes, aspiran á poseerlos y esperan la llega la de los Reyes Magos llenos de confianza en su esplendidez, seguros de que ellos no serán capaces de negarles lo que sus padres no han podido concederles; y la decepción es cruel. En vez de correr, sofocados de emoción, á coger los juguetes depositados durante la noche delante de la chimenea, se acercan despacito y con los ojos empañados de lágrimas recogen los regalos venidos de Oriente, muy inferiores á los que ellos esperaban, y exclaman tristemente: Esto no me gusta porque no es igual á los de verdad. Una vez más la realidad triunfa; pero esta vez es muy amarga para los padres cuya fortuna no les permite gastar lo que valen los juguetes con que soñaban sus pequeños. El caballo valía trescientos francos la muñeca, doscientos cincuenta; la casa, tres mil, y el tren, dos mil trescientos. Son juguetes de príncipe, indudablemente; pero como los niños no comprenden la diferencia de clases sociales, ni se explican el por qué otros pued- n disfrutar de lo que á ellos está vedado, sufren, en vez de gozar, con las muñecas rellenas de serrín y los soldados de plomo, que hacían 1 a s delicias d e nuestros abuelos. MUÑECAS FIGURINES P ara interpretar un figu rín e s preciso tener cierta costumbre, sobre todo, si está dibujado, siguiendo la inspiración de un artista, generalmente desconocedor del mecanismo interno de un vestido. Varias Precloso armario de cristales con armadura de madera talladei, destinado á guardar la ropa de uso diario. Es una Idea ingeniosa y un medio de exhibir los primores de la ropa blanca que usan las señoras elegantes; pero haremos notar para que las lectoras que piensen á la inglesa no se alarmen, que después de colocada, sólo se ve un bonito conjunto de batista, encajes y lazos.