Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
M nucJER m m H CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES 1 0 DB ENERO p n esta semana no he visto nada nuevo que me rezca distraer la atención de mis amables lectoras, y á falta de algo más interesante, recurriremos á las mangas de moda, bajo todos sus aspectos, que en verdad son muchos y muy variados. Las hay cortas, medio cortas y largas; sencilla, ó muy adornada; en una palabra, tal y como cada cual quiera. Esto no quiere decir que las mangas sean el detalle insignificante de un vestido; por el contrario, constituyen algo muy digno de tener en cuenta, porque muchas veces son ellas las que caracterizan y califican una toilette. Nuestros vestidos, bajo su aparente diversidad, han concluido por ser poco más ó menos iguales (sobre todo, con la silhouette actual) únicamente el adorno, la combinación de telas y colores y algún pequeño detalle, puede imprimirlas cierta cachet personal. He visto varios modelos, cuya línea general es idéntica; sólo las mangas, muy distintas entre sí, los diferencia. Dos terminan debajo del codo, con un bullón muy hueco y fruncido; uno de la misma tela de la manga y otro de terciopelo. La tercera está hecha con dos volantes de encaje superpuestos y también termina debajo del codo. La cuarta es la verdadera manga hasta el codo, sin vuelo, con el adorno completamente pegado y sin final ninguno hacia abajo; la misma que venimos usando desde hace tiempo y que sigue siendo la favorita de las elegantes que tienen bonito brazo. Luego viene la larga, que, sin obtener gran éxito, no desaparece nunca. La medio larga, casi cubierta con la guimpe, y la fruncida á medio brazo, que, sin ser fea, tiene cierto aspecto de camiseta de aldeana. Después vienen las mil fantasías inspiradas en la manga kimono. Esta enumeración prueba que la moda en este terreno es poco exigente y permite á cada elegante que la adopte á su gusto personal. ¡Qué rara vez nos hemos encontrado en posesión de una libertad tan completa! Entre todas, hasta ahora, sigue siendo favorita la manga medio larga, tan graciosa, y á consecuencia de la cual han vuelto á reaparecer las pulseras. El arte de joyería tiene interés en que esta moda persista; esperamos en que su influencia la conservará durante mucho tiempo. Los aros de oro liso, ó con piedras talladas son el complemento indispensable de las mangas semicortas Las estolas y grandes corbatas de piel se han vulgarizado tanto, que las señoras cuyo mayor encanto es ser originales y ponerse algo que nadie se ponga, han escogido con verdadero entusiasmo unos corbatines muy altos y muy bonitos, que favorecen mucho, y como sólo pueden hacerse de armiño ó chinchilla, no será fácil que haya gran número de imitadoras. Se hacen de piel por ambos lados, se guarnecen con un encaje antiguo, fruncido alrededor y se abrocha con un lazo Luis XV, de terciopelo negro. A las que pospongan la higiene á la coquetería y empiecen á notar algún desperfecto en sus cuellos, les será muy útil el mencionado corbatín con traje escotado, bien entendido siempre que no sea para comida ó baile, sino solamente para el teatro, donde están permitidos todo género de caprichos. A propósito; la última novedad en bolsas para gemelos son unas de reducidas dimensiones bordadas con abalorios redondos de colores, sobre cañamazo, exactamente iguales á los bolsillos que bordaban nuestros abuelos. El fondo es negro y tienen en el centro un ramo de flores, y marcando el contorno, una greca en el mismo estilo. Si están de moda, las aceptaremos; pero carecen del principal atractivo de sus antecesoras, puesto que no son cómodas. Su tamaño es tan piequeño, que dentro no caben más que los gemelos, y para eso es preciso que sean chiquitos. CONDESA D A R M O N V I L L E LA PRIMERA ORQUESTA DE MUJERES P 1 arte de la miúsica, por ser el más sublime y, para el cual es preciso tener un organismo dotado con condiciones excepcionales de sensibilidad y ternura, parece que debía estar reservado en primer término para que lo cultivase la mujer, y, sin embargo, hasta ahora no ha sido así. Casi todos los privilegios, en el terreno musical lo mismo que en cualquier otro, son para el sexo fuerte, y la muchacha que hace una carrera penosísima, sin duda alguna la más larga de todas, puesto que no hay ingeniero, ni médico, ni arquitecto, que necesite diez y seis ó diez y siete años para obtener su título, como no tenga facultades para ser una concertista notable, se ve reducida á la penosa tarea de dar lecciones, trabajo muy poco productivo en general y que proporciona más sinsabores c ue laureles. En esto, como en todo, hay excepciones, pero pueden citarse una ó dos en cada época, mientras se cuentan por centenares las que tienen que arrinconar su instrumento y dedicarse á cualquier trabajo manual para poder vivir. En Francia, una mujer, artista de corazón, madame Maurice Gallet, ha tenido la bonita idea de abrir nuevos horizontes á las profesoras de música, fundando una orquesta que muy en breve recorrerá las capitales de Europa y las principales ciudades de América, cosechando aplausos y cobrando sueldos de bastante importancia, que las permita formar un capital para retirarse tranquilas cuando los años las impidan seguir trabajando. La orquesta todavía no es muy numerosa, pero perfectamente constituida, cuenta diez y seis vioíines primeros, catorce segundos, diez violas, ocho violoncellos, ocho contrabajos y dos arpas. A la orquesta sólo pueden pertenecer las sodas de la Unión de Prollesóras de Música. Las que quieran ingresar como sodas tendrán que sufrir un examen de clasificación y las plazas se proveerán por concurso.