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pues esa es la antigüedad de cada cual, y si alguna vez han alterado ese orden, han hecho mal, unos y otros. No sabemos de qué plazas ha salido escoltado por la Guardia civil el espada á que se refiere usted. Seguramente habrá sido de Zaragoza, pues es un sport que se cultiva mucho en la capital de Aragón, y raro es el diestro que se ha escapado de allí sin serias amenazas. Sr. D. I. P. Ciudad Rodrigo. -No estamos enterados de si aquellos diestros tenían escrituras abiertas ó cerradas; pero sí resultaba que ellos eran los monopolizadores del, cartel de Madrid, aunque bien lo merecían por sus extraordinarios mé: nOS. A la vista tenemos el resumen de una temporada de las de mayor apogeo de Rafael y Salvador, la de 1876 en Madrid. Se celebraron en ella 27 corridas de toros, y de éstas tomaron parte, Salvador en 22, y Rafael en 21. Los otros espadas que trabajaron fueron Chicorro en 12, Machio en ocho, Villaverde en cinco, Manuel Carmona en cuatro, Cara- ancha en cuatro, Bocanegra en dos, Valdemoro en dos y Hermosilla, Curro, Felipe García y Ange! Pastor en una cada uno. Aquellos dos colosos no faltaban de Madrid en aquellos años más que cuando tenían alguna salida, y éstas eran menos que en la actualidad, pues había muchas menos corridas que hay hoy fuera de la plaza madrileña. Taurófilo acérrimo. Barbasiro -En el libro Toros y Toreros tiene usted la contestación á todo lo que desee saber sobre ese particular. Sr, D. A. R. M. Córdoba. -Aunque hace poco dimos en esta sección la nota de todas las corridas que ha toreado Antonio Fuentes, año por año, desde que es mataáor de toros, le participamos á usted que en 1910 sólo toreó tres corridas en Lisboa y una en Murcia, y en el año 1911 ha tomado parte en 22 fiestas. Respecto á lo que cobran por torear unos y otros, no sabemos nada, ni tenemos en ello interés. Sr. D. A. R. F. Málaga. -Es mucho para una contestación decirle á usted los toreros que han ejercido de matadores, las corridas en que tomó parte cada uno, los toros que mató, etcétera. Hay un libro, al que ya hemos hecho referencia, en el que consta todo eso, y en esta sección no cabe como ftO dedicáramos á usted solo varios números. Sr. D. B. R. de la T. Madrid. -La. temporada de 1902 torearon los siguientes matadores de alternativa el número de corridas que puede ver á continuación. Van por el orden de mayor número de fiestas toreadas, como puede usted ver: Ricardo Torres, 57 corridas; Quinito, 54; MachaquitOj 53; Fuentes, 48; Algaheño, 35; Emilio Torres, 30; Antonio Montes, 30; Antonio Reverte, 23; Lagartijo II, 22; Conejito, 2 1 Saleri, 20; Lagartijillo, 19; Chicuelo, 18; Guerrerito, 17; Moreno de Algeciras, 14; Luis Mazzantini, 12; Parrao, 11; Padilla, 11; Litri, 10; Félix Velasco, 10; Bonariüo, 8; Pepe- Hilto, 7; Jerezano, 7; Villita, 5; Bebe Chico, 5 Murcia, 4; Vicente Pastor, 4 Gallito, 4; Manchegmto, 3 Jarana, 1 i y Antonio Escobar (Boto) 1. Durante aquella temporada, tomaron la alternativa Saleri, en Marzo, y Vicente Pastor y Gallito, en el mes de Septiembre. Sr. D. C. de A. Reus. -Los colores de la ganadería de Miura son verde y negro en la plaza de Madrid, y encarnado y verde en las demás plazas. Sr. D. J. í U. Sopuerta. -Desde que el matador brinda la muerte del toro y se dirige á él, han de transcurrir quince minutos para que el toro sea devuelto al corral. Respecto á cuándo se han de dar los dos primeros avisos, es cosa que queda al criterio del presidente, quien obra muchas veces según sus snnpatías, y otras, achuchado por el público. Ha habido casos en los que se han pasado muy cerca de treinta minutos y no se han retirado los toros. Según el reglamento, si se inutilizan todos los picadores, debe continuar la corrida sin la suerte de varas; pero no se dan casos, y si alguna rara vez ocurrió en tiempos pasados, no faltaron entre el piublico picadores que salvaran el compromiso. El billetaje en las corridas de toros se empezó á usar en la corrida que se celebró en Madrid el día 24 de Junio de 1810. Francisco Coca no fué sólo picador de novillos, sino que toreó en muchas corridas de toros. Ya hace varios años que no trabaja. No sabemos nada respecto á que Regino Velasco haya matado becerros en la plaza de la Puerta de ílierro. Dicho señor no es contratista de caballos, sino jefe de la dependencia de la plaza madrileña desde hace muchos años. En la plaza de Madrid se escatima tanto eso de la concesión de, orejas, porque se ha considerado innecesario- toda vez que una ovación sincera y general en esta tan importante plaza, vale tanto como muchas orejas en otras, y no quiere esto decir nada en contra de los aficionados de ninguna otra población. Lo, que ocurre es que donde se celebran al año, por término medio, 50 fiestas se alambica más y no se producen entusiasmos sino en los solemnes momentos en que se hace fjgo muy extraordinario. Las pocas veces que se han concedido aquí orejas, se ha censurado más que aplaudido. Tampoco en Sevilla se concede ese honor extraordinario, y no deja de ser aquella plaza importantísima. Tanto se van prodigando los apéndices auriculares, que es muy posible que se acabe la costumbre por ridicula. No hay derecho á devolución del importe de las localidades en caso de suspensión, cuando ésta tiene efecto después de haber empezado la lidia. Antes, no hay más remedio que devolver el dinero al público. Se llama alguacilillo al que recoge la llave y comunica las órdenes del presidente, porque estas funciones las ejerce siempre un alguacil del Ayuntamiento, en lo que se refiere á Madrid. Lo de la candente arena es una figura retórica, y por lo que se refiere á ese picador que indica en su última pregunta, no sabemos nada en concreto. Creemos haber contestado á su carta, haciéndonos cargo de todas las preguntas que contiene. Uno que quiere á Bombita más que, etc. -Procuraremos contestar á todas sus preguntas. La muerte del Espartero ocurrió al entrar á matar al toro Perdigón, de Miura, el día 27 de Mayo de 1894. La de Domingutn fué al hacer el primer quite en el primer toro de la corrida que se celebró en Barcelona el día 7 de Octubre de 1900. El toro era de Miura, y se llamaba Desertor. No es posible decirle á usted en qué toro ha estado mejor un diestro en toda la temporada, y mucho menos, cuando no le bemc- s visto la lidia de los 132 toros que ha estoqueado en el 1911, que es al que se refiere su carta. Si hiciéramos alguna afirmación rotunda, nos expondríamos á equivocaciones. Respecto á la corrida de seis toros que en la plaza de Barcelona toreó Ricardo Torres, él sólo, por no llegar Fuentes, que estaba contratado é imposibilitado para torear, ya se ha dicho en estas columnas que tuvo una buena tarde en general y m? tó dos de los seis toros en forma superior, cumpliendo bien en los restantes. También nos resulta imposible, á pesar de nuestros buenos deseos, afirmar cuál ha sido la tarde en que mejor ha estado esté diestro desde que tomó la alternativa, pues son muchas tardes para poderla entresacar c o n exactitud Queda usted complacido en lo po- sible.