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rK NOTAS TAURINAS salida, flejando el terreno por los pies del caballo y pc, i; iéndose á salvo sin detrimento de su montura. El octavo toro desmontó á don Francisco Barabas; pero éste se puso en pie, y haciendo broquel de su capa, en, la que el toro cebó su ira, le hundió la. es ad- a en la cruz hasta la taza. Después de esto llega el final con la aparición del toro noveno. Este estaba tan huido, que no logró el duque de Villamor otra cosa que quebrar un rejón, y en vista de esto mandó el Rey tocar á jarrete. Al sonar las chirimías, se arrojaron todos los peones sobre la res, armados de dagas y cuchillos, y en breves momentos la desjarretaron; pero en esta lucha quedó muerto uno de los palafreneros del conde de ¿antillana. En efecto, esta parte áe la lidia era repugnante, y el haber presenciado una fiesta en la que en caso análogo, ocurrieron varias desgracias, inclinó á Isabel la Católica á la supresión. Esto, en fiestas bien organizadas, no ocurre ni puede ocurrir en estos tiempos, y si ocurriera, daría muy pronto al traste con la fiesta de toros, que no nos satisface el espectácu- lo de un grupo de hombres con cu- hillos y dagas enfangados en la san- jre de una fiera. P a r a que aún fuera más trágico el; final de aquella fiesta, celebrada el día. de Santa Ana de 1636, cuando se echaba la noche encima, uno de los ahdamios levantados delante del portal de la zapatería de viejo, se vino al suelo de repente y arrastró en su caída á cuantos allí se apiñaban; murieron cuatro personas y fuá infinito el número de heridos y magullados. Los dolorosos ayes de los heridos jr la confusión, obligaron á los Reyes á dejar su balcón, terminando la fiesta cuando aún quedaban tres toros por lidiar. cuarta, porque los toreros: les ayudan en el deseo de la menor exposición posible, y por otras muchas que tienen confianza en que puedan seguir sin obstáculo. Con respecto á Madrid, deben andar con un poco tiento, pues ya el año anterior se han suspendido dos corridas en días esj léndidos y bien podría ocurrir que en 1912, un núcleo muy importante de aficionados, apelara á todos los recursos legales para evitar que se pisotee el reglamento y se lleven á los mayores extremos las tolerancias de temporadas anteriores. Los toreros que no se arririiaron el año anterior, no se arrimarán en éste, pues bien sabido es que en él viaje ese no hay billetes de yuelta, y el que comienza á irse, sigue su camino sin volver la cabeza atrás. En esta parte importantísima de la fiesta, sí que hacía lalta renuevo, 3o rque, á pesar de que hay en ejercicio liada menos que 47 matadores de alternativa, estamos tan faltos de verdaderos matadores, de toros que se pueden contar con los dedos, y con una mano hay bastante. Allá todos ellos, y cada cual crea, si le parece, que puede contarse entre esos cinco, si es que á cinco llegan los que matan. Los picadores es preciso que sí piensen en lo de año nuevo, vida nue- va, pues es imposible que continúen matando ellos más toros qué los jefes de cuadrilla, y que la hermosa suerte de varas quede reducida á lo que estamos viendo ahora, que es algo muy repugnante, absolutamente insoportable, sea por los mode os de puya, sea por lo que sea. El caso es que no vemos un toro bien picado, y no parece sino que ya se acabaron los toros con bravura en los cerrados de toda España. Los peones continuarán, sin duda alguna, recortando, corriendo sin plan preconcebido y sin saber para qué hacen lo que hacen con los toros. Saquemos aparte media docena, y los demás- igual juego harían como picapedreiros. Lo peor de todo es que el público seguirá llenando las plazas, y si tal hace, ¿para qué escribimos estas líneas? Para no emprender vida nueva y decir lo que estamos diciendo hace ya muchos años. llamó Papelefo, pero fué Palillero. Boticario se lidió en quinto lugar en la plaza de Madrid el día 2 de Mayo de 1904, sólo le dio cuatro pases, y todos ellos buenísimos, para entrar y salir admirablemente con una hermosa estocada, de la que rodó el toro. A Barbero, de Miura, que se lidió el día 9 de Mayo de 1907, le dio poquísimos y muy ceñidos, pases, para entrar, con una estocada hasta las guarniciones, en lo alto, de la que rodó el toro, que se llevó en el cuerno un trozo de pechera. Palillero se lidió el 25 de Marzo de 1909; era alto de agujas, largo de cuerpo y con respetable cornamenta. Dio siete pases, buenísimos, especialmente uno natural y uno- de pecho, para una estocada inmensa. Vn recién llegado. -De los dos que cita usted, ha toreado este año más Torquito, generalmente con b u e n éxito. Sr. D. A. M. Utrera. -Si se fogueó algún toro en la corrida de ésa el día 8 de Septiembre, no lo vimos en los telegramas que llegaron á nuestro poder. Tampoco sabemos el níimero de varas que tomaron Cuatro aficionados de Medina del Carneo. -En efecto, Rafael Guerra pareó los toros segundo, tercero y quinto el 12 de Mayo de 1890, últimos que estoqueó Frascuelo. Salieron á poner banderillas con él sus banderilleros Primito, Almendro y Majino; pero el célebre G uerrita banderilleó solo, poniendo á cada toro tres pares. Sr. D. J. C. Gijón. -No hubo en la plaza á que hace usted referencia cogida alguna importante en. los dos meses de Septiembre y Octubre de 1911, pues si hubo algún percance fué de los leves, que no impidieron seguir trabajando á los interesados. Sr. D. G. Villa. Alcalá de Henares. Valentín Martín tomó la alternativa en Madrid dé manos de Currito, el dí, a 14 de Octubre de 1883, y él primer toro que estoqueó fué de Anastasio Martín, Uamaáb Porquero. Luis Mazzantini la tomó en Sevillaj el día 13 de Abril, ¡de. manos de Frascuelo, el áíío 1884, con ganado de Adalid, y se la confirmó en Madrid, el 29 de. Mayo del mismo año, Lagartijo, con ganado de Miiruve, siendo el primer toro que estoqueó en esta plaza Morito. C u a n d o toreen juntos MirMto, Fuentes y Ricardo Torres, deben estoquear por el orden en que se citan, AÑO NUEVO. I os propósitos de enmienda, que an tes eran moneda corriente al comenzar un año, y que parece se abri- gabán en todos los órdenes de la vida, no existen ya, y no habían de ser los asuntos taurinos una excepción. Año nuevo, vida nueva, se decía antes; pero ahora, no. Todo el que se ha equivocado durante el año anterior, seguirá con sus procedimientos en el entrante, y al finalizar el 1912 tendremos iguales motivos de queja que tenemos en la acíüalidadLos ganaderos no venderán los to- roscón la edad reglamentaria, por varías causas; la primera, porque no los tienen; la segunda, porque no quier e n la tercera, -porque les va muy bien con que las empresas ni las au toridades se opongan al ahúso; b AVERIGUADOR TAURINO Sr. D. J. G. Murcia. -Futron, en. efecto, tres hermosas faenas y. tres soberbias estocadas, las que empleó Machaquito con IQS toros Boticario, de Ibarra; Barbero, de Miura, y. Palillero, de Miura también. Se ha dicho ñor equivocación que éste último se