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LAS YUCACIONBS EL MILITAR TORIBIO, BAILARÍN p r e s e n t a d ante vuestros amigos una figura de cartón recortado, que representa al gran Toribio, de 30 á 35 centímetros de alto, anudada en los miembros, y declarando que vais á infundirle vida y á conseguir que baile sobre una mesa. La clave del juego consiste en un hilo de seda negra, ó de un sutilísimo alam bre, que no pueda apreciarse, colocado á una conveniente altura sobre la mesa. arlitos sólo se preocupa de una cosa: de mantener constante mente y demostrar su espíritu guerrero. Para mostrar orgulloso cualquier señal, de su valor, sería capaz de meter las manos en el fuego. Las horas de ocio las emplea en construirse un verdadero arsenal de combate: arcos, sables, espadas, puñales; los fusiles son más difíciles de hacer, y á esta operación ha renunciado Garlitos después de algunos intentos inútiles. Su alegría más grande es la de batirse, provocar duelos y he rir imaginariamente á su adversario con la espada de madera que mantiene en sus manos con una saña formidable. Si, por desgracia, encuentra á un rival más diestro que él en el manejo de las armas, y lo hiere, en broma, naturalmente, Garlitos, á grandes voces, protesta y dice que aquel golpe no vale. El está convencido de que es invencible, y ha de triunfar á todo trance, y cuando no puede desquitarse brillantemente de sus enemigos dé carne y hueso, la toma furiosamente con los muñecos y logra victorias formidables. Forma eñ línea de batalla á todos, ordena compactas masas de combate, y cuando el enemigo está en disposición de pelear, GarHtos, cabalgando en un caballo de cartón, y agitando su espada victoriosa, acomete con energía y hace grandes destrozos ontre todos aquellos muñecos. Luego regresa triunfalmente al lado de su mamá y la dice con victorios a alegría: -i No ha quedado ni uno! Vm. tarde entró Garlitos radiante, jubiloso, anunciando á su madre que había matado al general en jefe. -Pobrecillo- -exclamó la madre acudiendo al campo de batalla. Sin duda, la jornada debió ser dura, porque el héroe cayó rendido y con un poco de fiebre en la cama. Y lá buena madre se limitó á amonestar ligeramente á Garlitos, recomendándole más calma en sus ardores bélicos. -420- Figura 2. Uno de los cabos del hilo debe estar fijado, el otro lo sostendrá cualquier FlE ro 1, amigo, convenientemente escondido. La figura de Toribio debe construirse de cartón bastante resistente, y en la forma que indica. el dibujo núm. I. Los miembros se separarán del busto, aunque ligeramente unidos á él por unos cordelillos ó hilillos cortísimos, como pue- de verse en el dibujo 2. Detrás de la cabeza, en la posición señalada en el dibujo 3, se aplican dos tiras de cartón de un centímetro de largo y un centímetro y medio de ancho. La mitad superior debe estar engomada la otra mitad, no; se dejará libre y vuelta hacia abajo, constituyendo un par de ganchos, por los que, al pasar el hilo, sostendrá en pie al fantoche, infundiéndole vida. figura. 5. -421-