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AL AIRE LIBRE. PANACEAS fueran virutas- ¡Ah! El preparado X, el hecho, elaborado y fabricado, etc. etc. etc. abre el apetito vicción de que los madrileños se quejan de vicio. En y abre la boca hasta las orejas. casi todas las esquinas y las plazas, vemos unos se- ¿Tenéis callos y ojos de gallo? -gruñe en otra ñores taumaturgos tocados con el gorro turco, con la esquina uno de rostro patibulario enseñando las magorra democrática ó con el hongo burgués, empeña- nos graciosamente moteadas por parches amaridos en meternos por oídos y boca verdaderas panallentos. ceas, con las cuales nuestros cuerpos se mantendrán A pesar de semejante interrogación, todos guarfirmes y robustos, adquirirán la salud, si la perdieron, dan un religioso silencio. El hombres es asi. Se ufana y hasta aquella euritmia al andar, gala y ornato del en muchas ocasiones de los callos que blindan su Agora en la antigüedad y encanto hoy de nuestros corazón contra las miserias ajenas, y, sin embargo, mozos juncales y ternes. siente rubor y vergüenza de confesar que los tiene- -i No más dolor de estómago... -grita un señor en los pies. esgrimiendo la manaza llena de paquetes amarillos. El callicida prosigue impertérrito su propaganda Tened la seguridad de que se toman las hierbas y se proclama modestamente apóstol de un gran dessalutíferas que contienen, y ¡claro está! echáis la cubrimiento. Además, anuncia el advenimiento de solitaria y lo echáis todo, hasta los intestinos, si éstos, una nueva era social, en la que todos los hombres por un milagro, no son capaces de digerir un adoquín andarán derechos y por buenos pasos. ¡Ah! Los calo mismo que el compadre Saturno. llos desaparecerán de sobre la haz de la tierra, y los- -i Fuera el dolor de muelas! -añade otro enjua- ojos de gallo pasarán á la historia, profundo y tenegándose la boca con agua turbia y blanquecina. No broso bohardillón donde se arrojan todas las cosas hay que reírse. El preparado X, hecho con el musgo viejas é inútiles, y donde las arañas tejen continuaque cubre los árboles de las grandiosas selvas ameri- mente la grisácea tela del olvido. canas, es el mejor producto que se conoce desde uno Otra plaza. Y un hombre promete á los calvos una á otro polo, pasando por el de Orive. Además, tiene selva de cabellos para muy corta fecha si usan ima las ventajas de ser absolutamente inofensivo, de lim- pomadita que tiene un número infinito de virtudes. piar la dentadura, de no saber mal al paladar y de Y, como pruebas cantan, el vendedor luce una magaromatizar el aliento. Por si esto fuera poco, miren, nífica y abundosa cabellera rubia. Sin embargo, no contemplen, atiendan, escuchen- -el vendedor se co- es fácil tomarle el pelo, porque en cuanto alguien se loca entre los dientes ima barra de hierro y la dobla; ríe, él lo mira y lo mira y lo mira, como si quisiera coge unas monedas cobrizas y las retuerce, como si devorarlo. Las calvas, pues, serán también eliminadt. Q iEN quiera que se dé un paseo por las calles de la villa y corte, adquirirá inmediatamente la con-