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NOTAS TAURINAS correr, capear y realizar todas las suertes que sabian los futuros astros. El poco poder que tenia el animal ayudó mucho á que se divirtieran los chicos, pues como era una res de sangre acometía noblemente, sin poder atrepellar á los diestros, en cuanto que eran ágiles como ardillas y se escapaban de todas las coladas, por violentas que fueran, con gran regocijo de los pequeñuelos que veiaii tales arrestos desde las tapias. Guerrita dio toda clase de lances; sus compañeros no quedaron atrás, y entre todos señalaron banderillas, simularon estocadas y desarrollar o n todo lo que pudieron dar de sí. A la terminación de un recorte, la vaca cayó á tierra, indudablemente, derrengada de algún remo, además de cansada de una hora larga de toreo que los jóvenes emplearon con ella. Los recursos que emplearon para hacerla levantar fueron innumerables, pues no quedó uno que no metiera, su capote treinta veces, entre los que actuaban de diestros, ni qu tratara de levantar al animal asiendo la cola. El compromiso era grande; según avanzaba la tarde, se acercaba la hora dé la llegada del padre de Guerra, y sí encontraba la vaca en corral distinto al en que la dejó, se armaría una gresca en la que Rafael no quería ni pensar, por las graves consecuencias que tendría para él. Con el buen instinto de que estuvo dotado siempre, discurrió y puso en práctica el siguiente m e d i o Una cuerda larga y fuerte, con un lazo en tino de los extremos, que se echó á los cuernos, fué la salvadora. Guerrita mandó á los que e. staban sobre la tapia que bajaran á ayudar, y unos veinte muchachos, entre toreros y espectadores, comenzaron á tirar de la res y á arrastrarla. Esta quería incorporarse á cada tirón, pero no podía, y a tuerza de fuerzas lograrom los chicos pasarla al otro corral, no sin que el pobre animal escandalizara con sus berridos aquellos alrededores. Así acabó este episodio, referido por uno de los que fueron actores en e! original arrastre y vieron la corrida desde la tapia. De la autenticidad del relato responde quien escribe estas líneas, por haberlo escuchado el día 8 de Noviembre del agonizante año actual. Toros y toreros en igii. publica una nota detallada, por meses, de las corridas de toros celebradas desde Enero á Noviembre, con expresión de fechas y plazas. Después lleva un juicio exacto de cada uno de los matadores de toros que han actuado en el año, en el que se dice la iinportancia artística del torero de que se trata, ó si ha subido ó bajado con relación al año anterior. M: ces taurinos que produjeron la muerte consecutiva, y después hay uno, muy interesante, en el que consta cómo organizaron sus corridas los empresarios, tanto el de Madrid, que f u é el que más fiestas dio, como aquellos que dieron modestas corridas sin ninguna importancia. El capítulo titulado Ganaáerías contiene todo lo que dieron de si las vacadas de España y Portugal por estas tierras, lo mismo la de Miura, que dio 118 toros en corridas formales y numerosos novillos, que las de Traperos, Tamarón y otras, que aún no han ganado la inmortalidad. En América se titula otro capítulo, que trae detalles extensos de Méjico y el Perú, y ligeras referencias de otros puntos del Nuevo Continente. Las innumerables cogidas que ocurrieron en el año están registradas casi todas, así como los fallecimientos de diestros y personalidades relacionadas con la tiesta de toros, las efemérides taurinas más salientes del año y nota de los libros y periódicos (jue han aparecido en los once meses últimos haciendo referencia á la tauromaquia. Además, el volumen está mej o r presentado que los de años anteriores, y es de esperar un éxito. ÁLBUM BIOGRÁFICO ANTONIO GUERRA ATOROS Y TOREROS E N 1911 Y a se ha puesto á la venta el octa vo año de estos anuarios taurinos, que desde 1904 viene publicando nuestro compañero de redacción Manuel Serrano Garclá- Vao, conociáb en el mundo taurino por el seudónimo de Dulsiiras. Son éstos desáe Antonio Moreno (Lagartijilló) hasta Pacomio Peribáñez, que ha sido el último e octcrado. A cada juicio sigue expresión detallada del número de corridas toreadas por el interesado, d e quién fueron los toros, con quién toreó, cómo fué su trabajo y en qué plazas lució sus habilidades. Todos los que pr, eguntan: ¿Cuántas corridas ha toreado Fulano ó Mengano? verán satisfecho su deseo en esta parte del libro. Tras esto hay relación de las novilladas que se dieron por esas plazas, y unai apreciación, extensa ó brevísima, según la importancia de cada cual, del trabajo hecho por más de trescientos matadores de novillos. Otro capítulo trata de los percan- p 1 nombre de este diestro ha de ir unido á la historia de su hermano Rafael, y no porque llegara á ser una figura extraordinaria, sino porque con él estuvo en cuanto sirvió para algo serio con los toros y con él se cortó el pelo, el día que Rafael decidió, con una seriedad que le acabó de glorificar, abandonar la profesión taurina. Nadie que viera empezar á Antonio supondría aae iba á ocupar el puesto digno que lentamente ganó como peón y como banderillero, pues recuerdo que el hombre tenía un miedo y una falta de afición que no dejaba lugar á dudas. Sin embargo, á medida que la figura de su hermano crecía; según aumentaban los éxitos de Rafael y su fama se extendía, pregonando que era el mejor de su época y aún de otras anteriores, cref ió el deseo de ser en Antonio, y poco á poco, lo que menos esperábamos, nos encontramos al mozo que colocaba buenos pares de banderillas y que se. hacía un peón eficaz. Aquel mozo fuerte, rubio, y si se quiere un tanto desgarbado, acabó por ser aplaudido muchos días y reconocido por todos que jugaba un muy aiioso papel en la cuadrilla del