Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
E VI EN A. LOS REYES DE LA OPERETA. C O N Lehár, Leo Fall, Osear Straus y Eysler... S u s obras recorren el mundo triuiifalmente y se imponen, á pesar de las luchas sordas, de las liatallas silenciosas que libran contra los invasores los músicos perjudicados... iban muy á gusto en el macbito 1 o s músicos franceses, componiendo tonterías, llenando las revistas de números cogidos aquí y allá... Era un trabajo bien sencillo el de componer siete ú ocho troOStenbach. zos de música sin plan ni ilación y estrenar un acto... Pero llegaron bis músicos vieneses con un trabajo más serio, más cuidado, más importante, y el público, que es en fin de cuentas el juez inapelable, los otorgó todos sus sufragios... Ya lo veis... La opereta vienesa triunfa en el mundo entero, y V iena jiroclama boy con entusiasmo á los reyes de la opereta en esa colección de retratos que figuran en todos los escaparates... Esos son Opcrüen car Straus. Konigc... Los reyes de la opereta... líl triunfo de ios reyes de la Se comprende el encarnizamiento o p c r e t a necesitaba toteas esas con que los músicos franceses se opodisputas, todas esas campañas vionen á la invasión vienesa. LíUos son lentas... Así ha sido más ruidoso... los principalmente perjudicados. Yo No resultaría tan sabroso si no le no dudo que los autores sabrán hacer hubieran alcanzado después de sorbuenos libros de opereta; pero, en das luchas contra los músicos que cambio, no creo que los músicos que aún hoy todavía tratan de defenen la actualidad bullen en París sepan der rabiosamente los escenarios de componer una partitura que pueda París... Y como los compositores ponerse al lado de las de Eall, Lehár franceses no se consideran por lo ó Straus... Para esto hace falta una visto c o n méritos para escribir mayor cultura musical, y los compo obras que puedan competir con las sitores franceses, como nadie les ha vienesas, á fin de contrarrestar la cía la competencia, estaban acostuminvasión extranjera exhuman, sabrados á triunfar con relativa facilii cándola del fondo del sepulcro, la dad escribiendo una polquita, un pagloriosa sombra de un muerto... sodoble, un schotis y dos macíiichas... iOffenbachl Con cinco numeritos de música, cáA los franceses se les lia olvidatate una pieza lista... ¡y á cobrar! do que Offenbach... ¡era alemán! Los itiúsicos vieneses vinieron á JÓSE JUAN C A D E N A S Franz Lehár, descomponer este tinglado, y no se puede negar que el público e stá á su lado... Teníais que haber visto el lindo gesto que acaba de hacer hoy el público vienes... Eestejábase e n e l Theater Am- der- Wien la 500 representación de La viuda alegre, y la empresa había organizado una función de gala en honor de los autores. Los artistas que habían estrenado la obra quisieron ser los que la interpretaran en esta noche de fiesta, y La viuda alegre volvió á bailar el vals famoso en el escenario de sus primeros triunfos, mientras el Principe Dando, correcto y elegante, cantaba: Lolo, Dodo, Jotijoii, Cloclo, Margot, Froufrou, sie lassen mich vergessen, das ieure Vaterland... El público vienes tributó una ruidosa ovación á Franz Lehár, que dirigía la orquesta, y yo, pre enciando la representación, pensaba que en Madrid todavía, á pesar de los pesares, no han Msto la viuda alegre, como no conocen tampoco Rl encanto de un vals ni Las Princesas del Dallar. Y, sin embargo, estas operetas serian verdaderas fortunas para las empresas, Que por algo estas obras se han impuesto en todos los teatros del mundo. t e o Fa l Edmiind Eysler,