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mTAUdE- Riímm H puramente nacionales, pues aunque el memí este escrito en alemán, el paladar de V. M. reconocerá la cocina francesa á través de su disfraz. Quizá pudiéramos decir otro tanto á la sociedad angloamericaria después de leer las siguientes recetas, bajo cuyo nombre inglés se adivina su origen italiano y francés, respectivamente. Füling macaroni. Se cuecen, macarrones de los más g o r d o s se rellenan cuando están blandos con un picadillo de jamón, ternera y trufas, trabadc; con un h u e v o des ués se rebozan con li a r i n a y se fríen. Aparte se hace un caldo bien clarificado y se sirve, poniendo dos macarrones e n cada plato. Enf Hsh cfjfjs. Son deliciosos- como i rimer plato de almuerzo. Se vacían las brioches y se rellenan hasta la mitad de béchamel, un poco clara; 1 encima se coloca un X pedacito de jamón y en seguida se echa el huevo, cubriénd o 1 o con trufas picadas y manteca de vacas mu. y caliente. Antes de servirlos, se meten en el horno tres ó cuatro minutos. en ese caso debe de grabarse, ó, mejor dicho, fotografiarse, una vista del parque ó del castillo. p s t a m o s en pleno apogeo de la vida de castillo. La costumbre inglesa ha tomado carta de naturaleza entre nosotros. Cada día es mayor el número de aficionados al campo y á los deportes a 1 aire libre. Entre las personas invitadas á pasar una semana reunidas e n aristocrática y artística morada, se organizan cacerías, partidos de polo, de golf, etcétera, y por la noche, mientras los unos juegan al bridíje, los menos tranqtñlos ó infatigables se entregan al baile, la diversión favorita de la gente joven en todos los siglos. wsm W 9 Sk DE TIENDAS y a r i a s veces hemos hablado de 1 o s mil detalles que debe tener una mesa bien piiesta. Las flores, la vajilla y cristalería 1 a plata, los manteles y servilletas; h o y vamos á ocuparnos de los portamenús. Los perros y gatos de porcelana han pasado de moda. E n este m oMUEBLRS mento, los verdaderaMa: ni 0 co armario librería mente elegantes son de una sencillez admirable. De porcelana blanca, con un cerquito de plata montado por detrás en forma de caballete. E n el ángulo superior, á la derecha, se graba el escudo de los dueños de la casa; pero si los portamenús se usan en el campo. U n a señora, modelo de previsión y de buen gusto, ha ideado un medio de qtte los criados entreguen el correo sin que alguna c a r t a pueda extraviarse. Cada huésped tiene en su cuarto una cartera de piel que se cierra con un muelle de plata. E n e l centro tiene cuatro correas, destinadas á sostener la tarjeta del que la está di s f r u t a n d o. Cuando se aproxima la llegada del cartero, un criado recoge todas las carteras y, en cuanto V i e n e el correo, va haciendo la distribución y g u a r dando en cada una las cartas y periócUcos cUMODERNOS de roble con incrustcclones. rigidos á sus d u e ñ o s las cierra, después de colocarlas en una bandeja de plata, y aparece con su carga de buenas ó malas noticias, de ilusiones ó desencantos, en el salón donde todos suelen reunirse á la salida del comedor, después de almorzar.