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DlbTRACCiUNí: 3 INFANTILES LA DESAPARICIÓN DE LA MONEDA O e trata de una burla más que de un juego, debiendo limitarse la broma a la desaparición de una moneda de diez céntimos ó dos á lo sumo. Para este pasatiempo coloqúese un vaso común sobre el borde de una mesa, de modo que quede unos centímetros fuera, en la disposición que se señala en eí dibujo. Debajo del vaso se mete la moneda, después se le dice á un amigo: ¿Qué apostamos á que yo soy capaz de hacer desaparecer la moneda sin tocarla, ni aproximarme al vaso? El incrédulo acepta y entonces, tomando la pipa de vuestro padre ó de vuestro abuelo, basta que sopléis en la forma que indica la figura. El humo invadirá el interior del vaso y, efectivamente, la moneda será en absoluto invisible y gunaréis la apuesta. LA TORRE SOBRE EL VASO COMO NACIERON LOS NÚMEROS Q es difícil suponer. cómo los romanos idearon los signos de su numeración. El I indicaba im dedo y los números II, III y representaban, respectivamente, dos, tres y cuatro dedos alzados. Probablemente el cinco era entre los antiguos romanos como una mano abierta y extendida, en posición semejante á la de los fantoches hechos por los niños. Después, para mayor comodidad, no se indicaron más que las dos líneas extremas, correspondientes á los dedos pulgar y meñique. De este modo puede explicarse fácilmente que V signifique cinco, sin otra inicial, mientras que C expresa la de ciento y M la de mil. El signo VI representa simplemente una mano y un dedo; VII, VIII y representan, respectivamente, una mano, dos, tres y cuatro dedos alzados. En la cifra X muchos arqueólogos han visto indicadas dos manos en cruz, expresión de diez dedos. En época posterior se tomó en uso la sustración en la numeración, escribiéndose IV en vez y IX en lugar de También en la antiquísima lengua de la India, el sánscrito, se en- i cuentra el origen de los primeros diez números en la manera de contar por los dedos: en sánscrito eka, derivado de esa, significaba este uno, y así diciendo mostrábase el pulgar de la mano derecha, por donde se comenzaba á contar. Dva se contaba por dos y panc an, palabra compuesta de pañi, mano y CÜMO. una, por cinco. En la numeración árabe aún pueden apreciarse las cifras i y 3 como señal de un dedo alzado y de un tridente formado por tres dedos tendidos en forma horizontal. He aquí el origen curioso de los números. -897- p í ste juego consiste simplemente en colocar una torrecilla hecha con fichas de dominó sobre los bordes de un vaso. Basta para, ello seguir las indicaciones clarísimas que pueden apreciarse en el dibujo, cuidando especialmente de apoyar la base sobre í tres piezas. Cuando la torrecilla se ha terminado, se quita suavemente la ficha del centro y con mucho cuidado se coloca la torre en los bordes del vaso. De este modo se conseguirá el objeto deseado y la ilusión será completa. Ahora, que es preciso para lograrlo con éxito, tener paciencia y calma, pues la menor nerviosidad dará al traste con vuestro paciente entretenimiento, derrumbándose estrepitosamente la construcción de vuestro castillo ó torrecilla de dominó.