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Córtase- por esta rmn. DE AVENTURAS Estaba Micifuz sobre la tapia del jardín de sus amos, cuando un gato montes le vio y le dijo: ¿Quieres venir un rato conmigo? Voy de caza, y en el monte debe de haber ga, zapos. -Gracias. Yo nunca salgo de la casa. T i Y cómo ño estás harto- -de tanta sujeción? No seas primo y vente por los campos. -Aquí me quieren mucho. No me atrevo... Cuidado que eres sandio. Por mucho que te cuiden y te mimen reres sólo un esclavo. Tantas cosas le dijo, que el minino doméstico dio un salto y en unión del amigo independiente ge marchó por el campo. Pasó el día y la tarde muy contento, pero llegó el ocaso y con 1 una picara tormenta que le dejó calado; y asi pasó la noche entré unas peñas, jnojado y tiritando; No se atrevió á quejarse, mas pensaba en su casa el cuitado, en doitídeni los fríos ni las lluvias Je hÍGÍeron nunca daño. Llegó al fin lá mañana, y como el hambre les apretaba á étitrambos, emprendieron la caza f) or el monté por ver de comer algo. No habrían caminado un cuarto de hora cuando sonó un disparo. -Qué es esto? preguntó- Los cazadores- -dijo el otro apretando á correr entre matas y entre piedras más ligero que un gamo. Sonó otro tiro y Micifuz vio al otro rodar por un barranco, y dejjando la vida de aventuras se volvió con sus amos. CH, CREMA CON MIEL O e vierten dos tazas de leche en una cacerolitá y cuando el líquido está bien caliente se le añade la medida de dos tazas de queso, finamente pulverizado, y otra igual cantidad de pan rayiado. Con una cuchara se agita el contenido para que se mezcle bien la pasta, y cuando está á punto se añade un huevo, bien batido. Luego se rocía la eterna con miel, en discreta proporción, y es cosa de chuparse los dedos. CASTAÑAS CON MIEL p s t e es uriplato verdaderamente delicioso. Se toman unas castañas grandes, y después de quitarlas la cascara, e las pone en una cazuela con agua en ebullición cinco minutos para pelarlas por completo. Coloqúense cerca de trescientos gramos dé estas castañas en una cacerola, con una prudente cantidad de leche, agitándola hasta qüe, á fuego lento, las castañas se ablanden. Una vez realizada esta paciente operación, agregúense unos ochenta gramos de miel y deslíase con una cuchara durante un buen rato esta mezcla, hasta conseguir que; se forme una pasta que, después de pasarla por un cedazo, se sirve y está riquísima. 398-