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pero con todas las precauciones que el buen sentido aconseja, por tratarse de un líquido que quema. El mejor procedimiento es coger la gota con la punta de un palillo. Si hubiera que hacer una excursión en mito ó en tren, antes de salir se volverá á dar el cold- cream, y al regreso hay que someter la cara á un baño de vapor, preparado de la siguiente manera: en la jofaina se echan dos litros de agua hirviendo y 30 gramos de tintura dt benjuí; se inclina la cabeza todo lo más posible, cubriéndola con una toalla rusa, y se soporta este baño turco con heroica paciencia, hasta romper á sudar, que se dará una fricción suave con agua de Colonia. Llegado el delicioso momento de acostarse, todavía es preciso robar al descanso unos minutos, para lavarse la cara de verdad, por primera vez. En agua caliente se deshace un poco de jabón, y con la espuma que produce se cubre la cara, aclarándola con la mano (las esponjas son demasiado duras para el cutis) luego se da una peíiueña loción de agua fresca, no fría, y después de un nuevo masaje con cold- cream, por fin se entrega al sueño la inimitable cantante, víctima de su cutis. Si alguna de ustedes cae en la tentación de poner en práctica este tratamiento, la ruego que no me haga responsable; yo me limito á referir lo que he oído. bucles de una bonita cabeza, están montados en largas horquillas onduladas, que se introducen entre el pelo con facilidad, pero que no pueden perderse; las que por su modesto destino van á parar á los zapatos, se adaptan por medio de un broche mecánico, con objeto de que al volver á casa se ciuiten los lazos, antes de entregar el calzado á la doncella para que lo limpie. 1 as perlas han sido, son y serán el encanto de toda mujer elegante. Sobre su extraordinario valor tienen otros IIT hos atractivos, entre ellos el de adaptarse á toda clase de circunstancias, cosa que no sucede con las demás jo 3 as. Un hilo de perlas puede ponerse con una bata sencilla ó con un traje de mañana, lo mismo cjue por la tarde, vestida para el te, ó en toilette de gran baile, y siempre será elegante y de buen tono. En una ocasión oí decir á un aristócrata de mucho ingenio, pero que coge al vuelo los defectos de todo el mundo: Lo único que perdono á Fulanita es que lleve perlas falsas, porque favorecen mucho. Yo creo que ésta es la falta más perdonable, y aconsejo á las lectoras, que por sus pocos años ó por otra circunstancia cualquiera no puedan adquirir perlas finas, que se procuren un collar de imitación estarán muy monas con él y nuestro amigo las absuelve de antemano. DE TIENDAS 1 os joyeros modernos no limitan su arte á los impulsos de la propia inspiración; deseando no desarmonizar con nuestras toilettes, se esfuerzan para estar al corriente de cuanto la moda impone con implacable tiranía. Si dice terciopelos los joyeros crean unos lacitos deliciosos de terciopelo negro, salpicado de brillantes, para colocarlos (no se rían ustedes) en la cabeza ó en los pies. i Qué vamos á hacer! La moda así lo quiere. Los destinados á lucir su primorosa labor entre los Q ué monada! ¿Para qué servirá? pensé al ver un diminuto embudo de porcelana inglesa rodeado de un cerco de plata con su mango. Como respondiendo á mi pensamiento, me dijo el dueño de la tienda: Sirve para llenar los frascos del tocador ó los del saco de viaje, sin derramar una gota de perfume y para hacer la mezcla de varías esencias, con el fin de conseguir una puramente personal, que no se vende ni se puede imitar. Este es uno de los encantos de toda mujer elegante. También puede ser útil en casos de más importancia, cuando haya que cambiar de frasco algún medicamento, por ser preciso llevar en el bolsillo una pequeña dosis MOBILIARIO MODERNO Cuarto de aseo para estudiante.