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rfirfexe tor está rava LOS B 0 M B ON E S LOS PRINCIPES REALES DEL JAPÓN título, el L eyendo estejaponeses, pensamiento corre rápido é imagina unos pequeños vestidos con hábitos pomposos y recamados con flores de loto y dragones de fuego. Y ved! a realidad: los tres príncipes aparecen uniforrnados y vestidos á usanza y costumbre modernas. Hivohito, Atsu, los dos príncipes mayores, visten á la europea, con calzón corto, guerrera militar, borceguíes altos y el pelo cortísimo. El más pequeño, él príncipe Nobuhito, por un privilegio que en todos los países se reserva á los niños de su edad, ya todavía con falditas y cubre su cabeza con una gorra á la marinera. Elpríncipe Hivohito- -en familia le llahian Mitch- -nació en 1901; Atsu vino aLmundo en 1902, y el pequeño Nobuhito cumplirá dentro de poco cuatro años. Los tres. se educan por completo á la moderna y comen correctamente, manejando diestramente, el cubierto, y distraen sus ocios con caballos mecánicos, triciclos y fantoches adquiridos en Europa. Dentro de pocos años, lasítres esperanzas del Japón serán confiadas á preceptores europeos y entrarán en la Academia militar con 1 grado de subteniente. Luisíta está ü e días, porque cumple sus siete primaveras, y han querido sus padres que en la casa se celebre su fiesta. Hay parientes y amigos invitados á una comida espléndida, y Luísita también con los mayores se sentará á la mesa. Luísita está encantada y va siguiendo en todas sus faenas al criado y doncellas de la casa que el comedor arreglan. 4 Qué bonito está todol ¡Cuántas flores! ¡Qué vajilla tan buena! j Y qué llenos están de golosinas fruteros y bandejas! No hay que decir cuál de estas novedades lie la preferencia, porque á nuestra Luisíta son los dulces lo que más le interesa. Y entre todos los dulces preparados que sus ojos contemplan, I están unos bombones, que no hay modo de verlos con paciencia 1 Da la casualidad de que han dejado la bombonera abíeirta, ¡y está allí, en él trinchero, tan cerquita, la abierta bombonera! Cogió urt: bombón Luísita por probarlos, después, una pareja; después, un pufiadito, y después, tantos, que ya perdió la cuenta. La mamá de Líiisita supo el caso, y para reprenderla, esperó á corregirla ante la gente, para mayor vergüenza. -Vamos á ver- la dijo- si tuvieses una niña pequeña, y se hubieracomido los bombones, ¿qué harías con ella? Y Luisíta repuso: La diría: ¿estos solos nos deja. No queremos tus sobras, y en castigo... tómete los que puedan 1 CH. -mi- -379