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En mis horas tristes, cuando el hado adverso, como un ser consciente, me persigue fiero, y en vez de alegría, ventura y consuelo, sólo me rodean desengaños- negros, ingratos desdenes, fj. tales recuerdos de amores fingidos y falsos afectos; fatigada el alma, dolorido el cuerpo, huyendo á la. lucha, rendido y maltrecho, suelo refugiarme dentro del cerebro, inmenso palacio cíe- mis pensamientos y hangar invisible donde puso el cielo un aeroplano misterioso, eterno, eaque, puede- el alma volar un momento, buscando otro ambiente más puro y sereno. Ya en. él Colocado, veo, como- en sueños, sus alas. enormes, su motor inmenso. r ue funciona apena o inicia el deseo; siento que al espacio se eleva en silencio, dejando aquí abajo, cada vez más lejos, lo que es en la tierra por desgracia, eterna Locas ambiciones, terribles deseos, odiqs, injusticias, envidias y celos... Y ya en las. alturas, ¡qué feliz me siento! i Cómo goza el alma cerca de lo inmenso! ¡Qué claros percibe los puros conceptos de amor infinito, de paz sin recelos, libertad sin límites, caridad sin premio, justicia sin odio, fraternal afecto! ¡Y cómo palpita, contemplando en ello. la belleza eterna, su idealsupremo! i Qué pena tan hondo mirar hacia el suelo! ¡Ver que, fatalmente, se acerca eldescenso, y con. él, los gritos del combate eterno, entre odios, desdenes, envidias y celos... j z CELSO LUCIO,