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Córtese por ta raya. EL CERDO Y EL GALGO 1 5 PAMA fjgr) FRAMCIA RUSIA ITALIA BÉLGICA BRASIL ALfMAHIA 1 ga IMGLATERRA ESTADOS UniDOS PORTUGAL Sa- GRECIA AUSTRIA PARA LOS GOLECCJONISTAS D E SELLOS p 1 líiejor consejo que puede daráe á un- coleGcionista de sellos es facilitarje el medio más cómodo y sencillo para formar un archivó. Un coleccionista de timbres postales, no se preocupa muchas veces más que de tener una copiosa colección, completa si es posible, pero desordenadamente, sin encasillarlos, por decirlo así Para ello, pequeños filsttéHeós, basta con procurarse una caja de cigarros puros, vacía, naturalínepte, porque llena os costaría unas pesetillas. En esta caja se hacen varios compartimientos con pedacitps de madera ó cartón, pegados con goma ó cola fuerte. Én un sola caja pueden establecerse hasta nueve divisiones, como puede verse en el grabado. En cada compartimiento deberá inscribirse el nombre de una nación. Una lengüecita de cartón ó de tela dura será más qué suficiente para tirar de los cajoñcitos cada vez que sea necesario para depositar los ntievos sellos; que se adquieran. Siguiendo estas instrucciones, podrá tenerse un archivo completo, ordenado, cómodo y económico. Los niños a: ficionados a tan curioso entretenimiento, pueden en sus horas de recreo, hacer cbn: gran facilidad y economía un bonito mueblecito, decorandolo á su gusto. r P -368- Rendido, tras la larga cacería, volvió al cortijo el galgo, y se acercó á beber tranquilamente en la fuente del patio. Al lado de la pila estaba un cerdo tendido sobre el fango, á quien el pobre can, ál acercarse, tropezó con el rabo, O y e tú- -dijo el puerco- no molestes; vete por otro lado, porque no estoy dispuesto á tolerarte el menor desacato. i Dispénseme viiecencia- dijó el perro- si. acaso le hice dáfio; ¡no pude suponer que era vuecencia así de deHcado! -Soy y seré como me dé la gana, y menos guasa, ¿estamos. Lo sabe todo el mUndo ten el cortijo soy el niño mimadOi Mientras tú te reyientas, siempre á escape recorriendo los campos, yo me paso la vida dulcemente, eh el mayor descanso; y mientras comes huesos y mendrugos y te quiebras de flaco, todos se preocupan de qye engorde y vivó en el regalo. -Gon su pan se lo coma, don Cochino -dijo él can- Yo no cambio esta vida de perros que yo llevo por esa de marrano. Soy perro viejo ya, y he visto muchos puercos muy bien cuidados, que me echaban en cara mi flacura r y vida- de trabajos, y luego. pero no quiero amargarte esos sueños dorados... D i j o se fué, y el cerdo desdeñoso vio pronto el desengaño, pues llegó la matanza yjpuso; lérmmo x á aquella vida ociosa y de regalo. iCH.