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Una vez. satisfecho, el capricho de. echarse sobre. la yerba se le ocurfió atravesar el lago é internarse por el bosque para buscar flores silvestres. Era la primera vez, en su larga vida de ocho años, que se veía dueña de su voluntad y quería aprovecharla. Con la ligereza de un pájaro y la destreza de un marinero, se encaminó á donde estaba el bote, lo desató, y de un salto se colocó en el sitio que ocupaba su hermano mayor siempre que la llevaba á pasear por el lago. Gracias á que el viento era favorable, llegó sin dificultad á la orilla dpuesta y saltó á tierra sin cuidarse de amarrar la lanchai la cual, impulsada, por el golpe que Purita dio á los remos al desembarcar, retrocedió bruscamente. Y- x completamente sola en el bosque recordó los cuentos de hadas y sintió un poquito de miedo. Quizá, aquellos árboles tan grandes fuesen princesas encantadas, y las flores que esmaltaban los campos niños desobedientes convertidos en margaritas y amapolas. Esta idea la detuvo y la hizo pensar en volver á casa; pero el diablillo que siempre sopla al oído de los niños malos la indujo á continuar su aventura y, cantanáo para espantar al miedo, empegó á portar, flores, colocándolas en el sombrero, que le servía de cesta. Cuando lo tilvo lleno quiso coger mariposas, y persiguiendo una preciosa, verde y oro, se fué internando y perdió la vereda que conducía, al parque. Comprendiendo su imprudencia echó á correr tratando de orientarse, sin conseguirlo, pues cuanto más avanzaba más lejos veía las torres de la iglesia, y perdiendo su habitual serenidad ronipió á llorar, recordando de nuevo los cuentos de hadas. ¡Dios míol decía con la mayor aflicción, ¿qué va á. ser de mí, si no puedo volver á casa y se hace de noche? El ladrido de un perro aum entó su terror; el animal no tardó en aparecer ante la vista de la niña que, loca de espanto, emprendió veloz carrera. El perro corrió tras de ella, ladrando de vez en cuando como si quisiera hacerla comprender que era un amigo y, por lo tanto, que no- debía huir. Pero la chiquilla dominada por el miedo no atendía á razones perrunas, y en su desenfrenada carrera tropezó con unos troncos cruzados en el camino con intención de impedir el paso, según decía un cartel sostenido por gruesa estaca, y se; cayó hacién- dose bastante daño, con lo cual el perroganó mucho terreno. Purita se Vio perdida, y no teniendo otro medio de defenderse, le tiró el sombrero con las pocas flores que quedaban dentro, y saltando por encima de los troncos... cataplún, fué á parar al lago. Gracias al fiel Gí í, qué se echó al agua, no- pereció ahogada y cuando al día siguiente se dio cuenta de lo sucedido la víspera, cruzando sus manitas y mirando á miss AHck con ios ojos llenos de lágrimas, -decía: ¡Perdón! yo seré buena siempre, no me volveré á escapar y si me escapase tendré buen cuidado de conocer á Gí í. MARÍA DE PERALES. -354 VIEl A LEYENDA CONTINUACIÓN 7. De pronto llega un guerrero de aspecto agresivo y fiero. 8. Trae una misión secreta y el hombre el casco se aprieta. 9. Al pie mismo del balcón va y deposita un cajón. 10. Luego se esconde el muy tuno hasta el momento oportuno. 11. Ajeno á lo que le espera, baja el doncel la escalera. -350 12. Y se halla de sopetóncazado como un ratón. Concluirá,