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MlGÍER MeOSñ PAGINAS FEMENINAS trecheces sin enaguas y lo feo, á la par que incomodo, de los miriñaques. ¿Se puede crear algo con menos probabilidaMIÉRCOLES z 5 DE OCfUERE des de éxito? Yo creo que no, y me figuro que si -J oy me proponía hacer una crónica sorpren- sale del salón donde vio la luz primera, será para dente, no por su forma ni por su valor lite- pasar á un escenario y morir en el más tristf rario; eso hubiese sido una pretensión absurda, de los olvidos. sino por, las grandes transformaciones que creía CONDESA D A R M O N V I L L E poder explicar, y no es así. La moda de ayer, la de hoy, y la de mañana, contra todo lo pronos ticado, no están, como nos habían hecho creer, en completo antagonismo. Tengo á la vista varios EL BARNIZ EUROPEO modelos del año pasado, y pueden figurar, sin llamar la atención, entre l? s novedades de última hora. as norteamericanas son bonitas, elegantes y distinguidas, pero aunque no lo fuesen esponEsta noticia ensanchará el corazón á las lectoras modestas, que estarían preocupadas ante la táneamente, llegarían á serlo por asimilación, poridea de no poder utilizar ningún vestido del año que tienen una facilidad extraordinaria para adappasado, y se encuentran con la agradable sorpre- tarse al ambiente que las rodea. La americana de sa de que todos pueden usarse, es decir, los que buena familia, sea de Nueva YorI Boston ó no exageren la nota en lo referente á estrecheces. Filadelfia, necesita venir á Europa para compleY aun estos pueden modificarse, porque las fal- tar su instrucción, ó mejor dicho, para adquirir das tienen tendencias á la túnica, de modo que si ese refinamiento de cultura y esa delicaza exson muy estrechas pueden cortarse poniendo otra quisita que es patrimonio del viejo continente debajo de terciopelo ó seda del mismo color del (aunque la juventud moderna haga todo lo posipaño. Con esta pequeña modificación, y adornan- ble por abolirlo) y que ellos llaman European do el cuerpo con tela igual al bajo de la falda, el polish barniz europeo. vestido parecerá nuevo. Los detalles de un refiDebiera ser para nosotros una inmensa satisnamiento original son los que caraterizan la moda facción ver la importancia que los americanos actual. Los bordados de lana sobre tul, los souta- conceden á nuestra cultura en todos terrenos, y ches mezclados con un hilillo de oro ó de plata debiéramos consagrar níí; ligencia y corazón á y el empleo de las pieles como adorno, imprimen resucitar aquellos tiempos felices en que la galanen nuestras toilettes un cachet completamente tería y la buena educación eran deberes ineludiinédito. A esto debemos añadir que las telas son bles. Qué decepción para las encantadoras yanen un todo distintas á las del año último. quis cuando vean las posturas y escuchen el lenDespués de haber caído en una desdichadísima guaje usual entre una parte de las muchachas que equivocación con las exageraciones de la falda frecuentan la buena sociedad en algunas capitales entravée y la jupe- culotte, la moda, se ha arrepen- de Europa, y oigan decir: Esta es la moda ametido, y con verdadero dolor de corazón confiesa ricana De seguro que los businessmen, que todo su error y nos asegura que en general el gusto de lo reducen á cifras, exclamarían: ¡Para esto la mujer moderna rechaza las excentricidades gastamos tantos miles de dollars! que en épocas pasadas fueron admitidas. Es preciso que trabajemos al mismo tiempo Algunas modistas, mi poco fantásticas, se com- que las demás naciones, por el fomento del turijplacen en decir que la crenolina resucitará y mo, procurando que en España encuentren las se han atrevido á lanzar un modelo bautizado con extranjeras confort suficiente para pasar largas el nombre de la jupe cerdee. Consiste en un ves- temporadas y admiren sus muchas bellezas; pero tido princesa, largo y todo lo más estrecho posi- lo más íialagador para nosotros seria que los reble, sin nada debajo y cubierto con algo que pu- yes del petróleo ó del acero proclamasen nuestra diéramos llamar, sin tratar de ofenderlo, ni mu- patria como la escuela sublime, donde sus hijas cho menos faltar al respeto que merece toda ini- aprendiesen todo lo grande y dehcado que encieciativa, una jaula. Ustedes juzgarán por sí mis- rra, el alma de la mujer española, y los detalles mas. Desde el escote hasta por debajo de la de exquisita cortesía que caracterizaba el hogar rodilla, tiene una gasa fruncida arriba y armada de nuestros abuelos. Por una rara casualidad al borde sobre un bies de terciopelo montado en he tenido ocasión de saber lo que cuesta el complemento de educación de una americana. un aro de crenolina. La señora Ladenbürg, viuda de un millonario Me hizo la impresión de esas muñequitas de porcelana con un vestido muy hueco, que se co- de Wall Street, reconocida como la más intrépida lumpiaban, tanto, que no pude reprimir el deseo sportszvomen de la famosa socie tiad de Meadow de empujar suavemente el maniquí para ver si Brooh, tiene una hija de diez y seis años que se movía. La idea no puede ser más desacertada ¡jamás se ha separado de ella, pero al llegar á la bien á pesar mío tengo que declararlo, si he de edad de perfeccionar su educación la señora Laser sincera. Reúne todo lo incorrecto de las es- denbürg no vacila en pedir al tutor de la mucha- CRÓNICA DE PARÍS L 5 8 7 g