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HISTORIAS NOVELESCAS LOGÜRAS QUE SE APLAUDEN p s verdad que si los- toreirOs, cuan do empiezan su carrera, no hicieran locuras, no se fijaría el; público en ellos, porque sin romper él hielo que se cuaja en los tendidos cado relatos de hechos en los que, por unas palmas, han llegado los toreros á los mayores excesos, y en una plaza andaluza se vio precisado el presidente á, llamar ál orden á Lagartijo y Frascuelo por as cosas á que apelaron en los quites para que fueran en crescendo los aplausos. Después y ya bien maduro Lagartijo, recordamos también una tarde lio y Reverte, novilleros, -el día 2 de Julio de 1891. Ambos toreros estaban entonces en vísperas de tomar la alternativa, y hacían- toda clase de suertes, y otras cosas en las que de suerte nó habia más que la de salir ilesos. En el libro que el año pasado escribió el popular revistero de Valladolid D. Segundo Cernuda, El Tío T í- í cuando el írabajo dé los. diestros es frío, no se produce entusiasmo; pero en ocasiones llegan los principiantes á extremos gí, añdes, de los que salen bien por milagro. No es de ahora el que los diestros hagan atrocidades en ios ardoreá y ansia de aplausp de las competencias, pues que á v e r s a s veces se han publi- en Madrid, en un ratO; de. pique con: Fernando oome (el (PoWoj, que ambos. llegaron á entusiasmar, con cosas propias de gente rnas primeriza. Lo que vamos á- recordar, eh, estas líneas, y está eí momeríio éuliftinante explicaaó en el dibujo que Jas acompaña, ocurrió en la plaza de toros d, e Valladolid eñ los tienipos de Bonari- Faca, titulado Valladolid. taurino- eti contramos 1 o s siguientes datos de aquella eorridí, en la que anibos muchachos lidiaron reses de Carreros. Dice, así. No puede hacerse más por dos diesiíos cerca dé los toros, m los bi- chOs Üdiados pudieron ser más n o Islts, g -tiempiD. que demo. strai- nTt co