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UN VUELO LARGO I I NA clamorosa salva de aplausos resonó cuando el habían llegado tan lejos los delirios humanos. Bajo célebre aviador Homo emprendió el vuelo á sus pies. Homo sentiría bullir las olas, espumeantes y bordo de su magnífico monoplano, dispuesto á recobravas, del Océano; guarecido en las entrañas metárrer el raid París- Nueva York, cuyos preparativos licas del moderno pájaro, salvaría la llanura azul... habían acuciado poderosamente el interés mundial. Azul el cielo, y azul el mar, y azul el sueño del Por todos los ámbitos del aeródromo eleváronse triunfo, ¿pudo jamás hombre alguno apurar copa los vítores tras el atrevido pájaro artificial como una tan colmada de poesía... bandada de avecillas que siguen á la madre. Home Impávido, sin desconcertarse, lejos de los hombres saludó emocionado y se remontó majestuosamente. duros y de las mujeres veleidosas. Homo oprimía la Miles de corazones latían por su marcha, que tan fe- palanca como si llevase su propio corazón en cunda había de ser para la ciencia. El aeroplano, la mano. con arrogancia nunca vista, volaba hacia lo azul. A III los pocos minutos era un punto casi inmóvil, casi Al promediar la tarde, el surcador de alturas adimperceptible. Luego desapareció. virtió una cosa trágica, inaudita, horrible. La brúII jula no funcionaba; bajo su mirada penetrante, e Plomo, á centenares de metros sobre la tierra, repueblo donde debía aterrizar marcado visible cibiendo en pleno rostro la cuchillada del aire, conmente en el plano ó carta aérea, no surgía. templó las alturas silenciosas y vastas que iba exploFué un minuto angustioso. Quiso descender y IK rando. pudo. Abajo, el paisaje terrestre ofrecíase como una Aquella soledad no le amilanaba. Su mano era de mancha parduzca; ni bosques, ni ríos, ni edificaciohierro; su destreza para manejar la osada máquina nes, ni desfiladeros. nunca fué regateada por los elementos. El conquisY el monoplano proseguía su vuelo, cada vez má; taría, acercándose al ciclo, la gloria que en la tierra furioso, más audaz, como empujado por una fuerza seje había prometido. misteriosa que Plomo no sabia neutralizar, aun reEra un hombre simple, rudo, deseoso de triunfar, curriendo á toda su sangre fría y dominio que sobre ignoraba quiénes eran sus padres; desconocía qué tales máquinas ejerció siempre. xsoro de amor guarda una novia. Así, loco, ciego hacia la hecatombe, comenzó á La vida habíale atormentado con saña inexplicadescubrir panoramas fabulosos y pintorescos que nc ble. Halló odios, desvíos, falsías, soledades- -menos había presentido. Su viaje era tin vuelo. frenético por puras y apacibles que estas altas soledades por donde encima de ciudades llenas de minaretes y cúpulas doahora volaba, como si se hubiera fugado de la tieradas que ardían bajo el sol; más allá, en una llanurra, no á bordo de una aeronave, sino de un sueño ó ra, dos ejércitos se acometían con sordo rumor de le una quimera, que también son alados. cañonazos, y un poco después sonaljan músicas á 1; La melancólica reflexión de que ningún afecto devera de un riachuelo, en un valle donde la muchejaba allá abajo comunicaba á Plomo mayores bríos dumbre bailaba sin tino... para dirigir su monoplano, el cual, dócilmente- -crcSiguió avanzando. Ahora, atónito, veía Homo gen yérase dotado de rara consciencia, -avanzaba á trates que pisoteaban coronas, patíbulos que se erguían vés del aire luminoso, por encima del campaneo de jardines umbríos, guerreros, frailes, aldeanos y pe as torres y de las canciones de los canToesinos, regrinos con su alto bordón... Carabelas con las loEl salto era gigantesco: París- Nueva York... Jamás nas combadas por el viento, islas enormes y verdei í íá m p- i f, 3? -x -í?