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Era crepuscular aquella calma que iba llegando á mi- ventana abierta; era crepuscular igual que el alma, qué el alma pasajera. de mía muerta. Sonaba un esquilón con el amargo dejo de una postrera despedida; era tan melancólico y tan largo como el adiós: lloroso de una vida. La tarde iba cerrando las suaves y celestes vidrieras de los cielos, é iban trenzando las nocturnas aves el aquelarre loco de sus vuelos. ...Y la noche llegó; en lo más hondo del corazón caía su rocío; todo la noche lo inundó; en su fondo naufragaba el obscuro caserío. Corazón, que: el azar no te, reproche ni un gesto de temor ante el sudario de ese mar silencioso de la noche que te brinda su enigma solitario! Aunque estuviese él puerto muy remoto, ¡qué- le iinporta a r marino aventurero! si hoy el timón la tempestad te ha roto, queda, tu fuerte brazo de remero. Y brilló el faro allá, en la lontananza de la nocturna soledad desierta; como todas las noches, mi. esperanza vio iluminarse la ventana abierta. Brilla en la obscuridad, como una rosa ondulante, el destello dé su llama, y ÍDarece una mano luminosa que en medio del naufragio me reclama. Inquietante secreto que no entiende el extraño, á despecho dé su empeño... ¡Oh, ventana lejana, que se enciende en el instante peculiar del sueño! Quién velará, quién mantendrá encendida la luz de esa ventana iluminada... i Es la estúpida prosa de lá vida, Ó la antorcha nupcial de la esperada- Tanto me atrae la estela luminosa de ese nocturno y misterioso alerta, que el almaycomo: inquieta mariposa, quisiera entrarpor la: yentana abierta. JULIO H O Y O S