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En casa de las de Mora, de visita estando ayer, conocí á cierta señora; la mujer más habladora que en e! mundo pueda haber Charlatana en absoluto, me habló, entre otros que me callo, y en algo más de un minuto, de la Chelito, de Bruto, de Straus, de Urzáiz y del Gallo. Cosa difícil ritiendo debe ser de todos modos sólo una lengua, teniendo, mas al fin ya. lo comprendo, ptjesto qiie hahla per los codos E s gi- áriiófono en acción, y muestra tanta afición esta señora á la charla, que su gran satisfacción es. haber nacido en Parla. Y á sus hijos- al nombrarles (todos se llaman igual) lo hace en francés, y tan mal, que siempre les llama Charles, pues charlar, es su ideal. Y al ermón. con uz Cañete vaj y en lá iglesia se m. ete por oif al. padre Rocas: sólo falta al de las Siete Palabras- porque son pocas. Y esta- dama singular, de- nu. c sfra; historia sin par el episodio más. feo, juzga que es el bombardeo del Callao de Gibraltarl Y es capaz con su manía de volver á un cuerdo locó; y enfermóse de sofoco cuando en los toros t. n día vio picar al Hablapoco. De lo corriente esto pasa, y á su mal no pone tasa; ved si será testaruda, que no. se muda de casa porque odia mucho á la muda. Y en vez de los trinos suaves de los lindos jilgueritos, ella gusta de los gritos de parlamentarias aves, cual cotorras y loritos. Ün retrato muy bien hecho, qué valió un triunfo sin fin hízbla el pintor Quintín en un vaporoso lecho, vestida de serafín: y diz que dijo al autor hace pocos días, cuando, le halló en la calle, Mayor: -Bien, maestro, superior, admirable, estoy hablando. De su enfermedad no cura y ahora ved si es locura la del que extrañado exclama que á los mudos esta dama no puede ver ni en pintura. SANTIAGO L A R R E G L A De nuestro Concurso, Letna: Decíamos ayer. t. éíél