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NOTAS TAURINAS Luchó para que alguien le sacase de la obscuridad y logró que el que primero le diera la mano fuera el torero de Algeciras apodado el Tuerto Bomba, matador de novillos que actuó por aquellas tierras hace. más. de veinte años. Después de esto toreó con Marinero, Rebujina y Potoco, y con ellos marchó á América, terminando su tournée en Méjico, donde ejerció de banderillero y matador indisti n t amente. En 1895- volvió á España y toreó como banderillero en algunas corridas, entre ellas las de Algeciras, á las órdenes de Antonio i uentes. Como matador de novillos debutó aquel verano en Sevilla, donde toreó algunas corridas más y otras como banderillero, así como e n algunas otras plazas de Andalucía, con diversos espadas de parte! En Madrid se presentó como espa: da en la primera novillada de Marzo de 1896, y no disgustó su. trabajo. ¡Ya aquel año entró en diferentes plazas como novillero, especialmente en las de la baja Andalucía. Formó parte de la cuadrilla de Bonarillo. dl año siguiente, sin dejar por esto de torear algunas corridas como matador de novillos, y otra vez marchó á América, por donde estuvo mucho tiempo y ganó algún dinero. Fué en los años 1899 y 1900 de los ue más novilladas torearon. Él 3 de unió le dio la alternativa en Algeciras Joaquín Navarro (Quinito) pero después volvió á los novillos y como ta) novillero estuvo trabajando hasta que en 1902, el 2,0 de Julio, le dio la alternativa Antonio Fuentes en Barcelona. Vino á Madrid el día 31 de Mayo de 1903 y confirmó la alternativa de manos del Algabeño, alternando además con Vicente Pastor. Como era más antiguo en Barcelona que Vicent en Madrid, quiso devolver los trastos al de La Algaba, en el segundo; pero d público se opuso y figuró cómo tercer espada. Los toros de aquella tarde eran de Palha, y el primero que mató en Madrid se llamó Ventero. Aquel año toreó 24 corridas; en 1904, 29; en 1905, 22; en 1906, 17; en 1907, 19, en 1908, 10; en 1909, 16, y en 1910 sólo toreó cinco, pues marchó á Méjico en el mes de Agosto. En Madrid sólo ha toreado como espada de alternativa la corrida en que confirmó el doctorado. No volvió más aquí y es lástima, porque halsría ganado material y artísticamente. En el diio actual, cuando llevaba nueve corridas, fué cogido en Cortegana el 10 de Septiembre y ha perdido algunas que tenía contratadas. Esta es, á grandes rasgos, la historia de Diego Rodas. DULZURAS. UTREROS POR TOROS p n la noche del sábado 30 de Sep tiembre se reunió en Sevilla la Sociedad Unión de criadores de reses de lidia, y en tal reunión, por nobilísimo arranque del Sr. López Plata se trató un asunto importantísimo que ha destapado las intenciones de la generalidad de los ganaderos respecto á sus relaciones con el público. La proposición del Sr. López Plata fué que se multara en 500 pesetas á los ganaderos asociados que lidiaran reses con menos edad de la reglamentaria. Según algunos telegramas y periódicos sevillanos, formuló su proposición el referido ganadero fundado en un artículo que publicó BLANCO Y NEGRO en su número, 1.062. Si es así, en efecto, nos alegramos que el tal artículo haya levantado polvareda, y si no es, también nos felicitamos de haber coincidido en opinión con el señor López Plata y con los qué votaron con él, que fueron los Sres. Parlado, Fernández Peña y Cónradi. Produjo revuelo grande entre los reunidos, y después de acaloradas discusiones, votaron porque se puedan correr en fiestas de las llamadas de toros, reses con tres años y cuatro hierbas, 1 o s Sres. Palha, Villalón, Carvajal, S o 1 í s, Patricio, Moreno Santamaría y López Quijano, y se abstuvieron (que es lo mismo que estar conforme con esto último, toda vez qué con lá abstención procuraron mayoría de votos al absurdo) los señores Miura, Pablo Romero, Campos, Correa y Lozano. Menos mal que hay reglamentos que no toleran tal arbitrariedad y no faltarán gentes de buena vqluntad con interés en que tales cuerpos legales- se cumplan; porque, señores, eso de que se puedan lidiar reses de tres años en corridas de toros, es ya el colmo del egoísmo y de la demostración, de que el trust de ganaderos se ha formado, no para velar por el prestigio de la fiesta y la bravura de los toros, sino para explotarla en su grado máximo, sin guardar á los espectadores ninguna clase de respetos. No pasará, no podrá pasar; se opondrán muchos ganaderos al conocer el efecto que en la opinión ha causado tal disparate, y pronto querrán algunos que no los confundan con los que tal piensan. Hace tiempo se ha generalizado la idea entre excelentes aficionados de que si la fiesta sufre grandes quebrantos algún día, será por culpa de l o s ganaderos, quienes, c o m o no aguantan las broncas del respetable, tienen en mujr poco lo que pueda so- brevenir un día que se altere el orden en una plaza de toros. El proyecto de reforma del regla- J mento, que fué entregado al señor Méndez Alanís, se atascó en cuanto tuvo que pasar por manos de algunas entidades que no, eran de las que pagan, sino de las que cobran, por la sencilla razón de que en él se disponían muchas cosas en defensa del público. Este nuevo abuso que pretenden los ganaderos hay que atajarle, sin apelar á escándalps ni á quemar plazas, nada de eso. Desde luego se impone el estar sobre aviso para que no cuelen reformas indebidas en el articulado del reglamento, y si ahora los dueños de ganaderías han conseguido que las puyas estén á la vista del público y del presidente, que se hagan, los reconocimientos posteriores de las reses á presencia de la autoridad y de algún abonado si lo solicita, para poder poner en la picota al ganadero, al veterinario y al presidente que no cumplan su deber. Hace mucho tiempo que se vienen corriendo reses de euatro años, y ya que esto pasa, que pase en buen hora, pero con reforma de reglamento y anuncio en los carteles, como en otras ocasiones se ha hecho, porque conste que no es verdad eso de que antiguamente se hajan dado siempre fieras de cinco, seis y siete años, pues no pocas veces se han corrido de cuatro, como quizá en un próximo número demostraremos con documentos que dan fe de ello. Lo que no ha ocurrido ni puede ocurrir es que se den de tres años, ymenos en esta época, en la que es cosa corriente pagar 10.000 ó 12.000 pesetas por corrida de seis toros y cuesta el presenciar una fiesta más de doble que costaba hace veinte años c u a n d o ya los toreros cobraban 22.500 reales. Los ganaderos que tienen gran demanda de reses y venden- centenares de ellas, acaban con los de cinco y con los de cuatro, y Quisieran en un temporada vender hasta los erales con tal de aumentar los ingresos de sus cajas. Si es para eso para lo que se hizo la Asociación, bien estaría que una disidencia, en la que entrasen unos cuantos serios de los que tienen en algo sus nombres, acabara cc i ella, ya que la fiesta taurina no gana prestigios con que se agrupen para vender grillos por toros. OTRO LIBRO TAURINO o n idéntico objeto que del que nos ocupamos en números anteriores, se ha publicado en Valladolid otro folleto, que ha visto la luz en la época de ferias y corridas de aquella capital.