Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
i t- sS fe í ¡SE ACABO LA RISA! T 7 L director de BLA co y NEGRO, Sr. Luca de Tena, de iniciativas nunca desmentidas y siempre por él afirmadas, ha tenido la muy plausible de conceder un valioso objeto de arte al autor de una poesía ó artículo que hagan reír. Pero no por lo malos, que esta clase de producciones es fácil y frecuente. Que hagan reír por su gracia y donosura. Esto ya es más difícil. ¿Hacer reír con gracias y donaires? Casi se puede decir que es imposible. Antes, hacer reír ó hacer de reir era tarea de escritor cómico. Ahora se han cambiado las tornas, desde que hay dramas para hacer reir y zarzuelas cómicas que agitan á las masas. Yo quiero hacer un artículo que si no consigue lo uno no consiga lo otro, y doy principio á mi intento; pero será un intento de descabello. Lo que sí deseo hacer constar es que el objeto de este artículo no es el objeto dg arte que se ofrece. No tengo que jurarlo; e e... no es mi objeto. El que me propongo es, decir á ustedes que es imposible hacer reír escribiendo cosas cómicas. Con las cosas cómicas ya no se ríen más que los amigos. De dientes afuera, se entiende, para dejar el diente libre. Pasó aquel tiempo de mi tierna infancia (que por dentro todavía cí raj en que nos reíamos á mandíbula batiente cuando en el teatro de la infantil ¡qué titulito! un cómico morcillero le llamaba ¡narizotas! á otro cómico narigudo. ¡Narizotas! Qué alarde de ingenio. Risa para todo el día, como dicen los vendedores ambulantes de almanaques para el presente año. I Hoy? Hoy al morcillero le hubieran hecho tragar la morcilla. ¿ÍÍ El público ya íTo- tiene nada de infantil. Por eso no se ríe de juguetes. Aunque el autor le advierta que son juguetes cómicos, sin duda para distinguirlos del recibo de inquilinato ó de las armas de fuego. Hoy el público se ríe, si se ríe, con cosas de mayor calibre que las mentadas armas. Hace poco asistí á un estreno que llevaba el éxito á la funerala. De pronto el público soltó el trapo. ¿Qué ha sido? -preguntó xvci espectador. Y replicó el de al lado: -Se conoce que han dicho alguna barbaridad, porque el público se ríe. Ya lo saben los autores cómicos (algunos creo que lo saben) para que el público se ría, hay que decir barbaridades. Y pedir que el público vaya de buenas. Y que no llueva; porque ya se sabe la influencia que tiene la lluvia en el organismo. ¡Cualquier señor grave ó reumático agudo se ríe si le duele un callo, una articulación ó... si se le han manchado las botas de barro. Antes de desarrugar el entrecejo se acabó la obra. Y como esté el bastón á mano, que desgraciadamente suele estar ó mano derecha... finís coronat opus. Esto en cuanto á la literatura teatral. En cuanto al artículo ó poesía para un periódico... ¡no tiene pocas dificultades! Ha de ser de la índole de la publicación; gustar al redactor jefe; ser de agrado del director (salvo en el caso de que el autor sea de los que se imponen) Si no es de los impuestos no se salva del tributo. Y falta el juez supremo: el público. Y el público puede ser un señor que lo lee displicente ó mal humorado mientras come y reprende á los niños, que comen la sopa con el cuchillo, ó amo- r nesta á la criada porque en la comida encuentra más sal que en el artículo que lee. ¿Que qué le pareció el articulito? ¿Qué le había