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Pero una vez, al ¡josar su v. upln y. auoi ar. íiis diminutas patitas en el borde del nido, vio con pesar que aquel sumas hermoso y atrevido hijo. Como el nido estaba muy alto, sucedió a. 1 pájaro desobediente que le faltaron fuerzas para volar lo necesario y cayó al suelo. Por él dio algunos saltitos algo lastimado; miró con sorpresa á su alrededor; intentó volar á un árbol de un jardin vecino, y, no pudiendo, cayó nuevamente y anduvo algunos momentos completamente desorientado al ver que no era lo bastante diestro, como él creía, para volar como sus padres. En aquel momento de verdadera decepción, la fortuna sUya fué el pasar por allí, no unos niños traviesos de los que, inhumanos, atormentan á los pájaros, sino una señora joven, la dueña del rústico jardin y de la casa inmediata que casualmente reparó en él. -i Pobre pajarito! -pensó. -Es nuevo, es dé este año. No sabe volar todavía. Se habrá caído de algún nido. Y cogiéndolo, tras pequeños revoloteos, se lo llevó á su Casa, constituyéndose en protectora. Tenía dos niños esta señora y se llamaba María. En cuanto el niño y la niña vieron llegar á su madre con el pajarito en la mano, empezaron á saltar de alegría y á pedirlo. Para nú- -decía Teresita. Para mí- -decía Enriquito. -Mamá, lo pondremos en Una jaula y le daremos de comer- -decían los dos á un tiempo intentando apoderarse de él. Pero María no lo soltaba de su mano. Por fin, viéndolos tati impacientes y disputándose, casi llorando, por cuál de los dos habría de ser el dueño del pájaro y cuál le cuidaría mejor, sentóse la madre en una silla, y les dijo para persuadirlos: -Tranquihzáos. Este pajarito se moriría en una jaula; es muy jpequeño y necesita el cariño de su madre. Ella sabe qué es lo que ha menester para alimentarle y nosotros no. ¡Pobrecito! Se moriría. Los niños no querían persuadirse y trataban de inclinar á su madre á que se lo diese, hasta que de súbito se le ocurrió una idea salvadora é intentó entusiasmar á los niños para que desistieran de su empeño. -Mirar, hijos míos- -les dijo. -Este pajarito en nuestro poder se moriría. Vamos á procurar que Viva. Vamos al jardín. Allí lo colocaremos en un sitio visible para que su madre, que seguramente lo estará buscando, lo vea y lo auxilie. El nido de donde se ha marchado debe estar muy cerca d e aquí y su madre pronto lo verá. Nos Continuará. -S 30 EL AMOR QUE PASA CONTINUACIÓN 7. Llegó la. fecha fiíada de conocer á su amada. 8. Y alia va el pollo Conrado en un auto arrellanado. 9. Mientras sube la escalera su corazón se acelera. 10. Al tirar del llamador siente la ansiedad mayor. II. Le abren, y admira ante si una chiquilla hasta alli. 12. Da su nombre, y sin tardar, es invitado á pasar. Concluir