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NOTAS TAURINAS lar, pero fué siempre muy entendido. Nació en Churriana, provincia de Granada, el 4 de Octubre de 1843. La fecha de nacimiento antes citada es la que vemos en las biografías publicadas antes de ahora; pero hace ágil, nos dijo que le faltaban pocos meses para cumplir sesenta y nueve años, en cuyo caso nacería el 1842. Sea de ello lo que quiera, es el caso que lleva muy bien sus cerca de setenta y puede aún vivir unos cuantos más. Abandonó muy pronto el oficio para dedicarse al toreo, y apenas tenía catorce años cuando comenzó á figurar en las novilladas y capeas que se celebraban en los pueblos cercanos á Madrid. Ágil y entendido para lo joven que era, se fijaron en el, y apenas tenia veinte años cuando empezó á torear algunas corridas á las órdenes de espadas de categoría, aunque sin tener puesto fijo en cuadrillas. Trabajó al lado de Cuchares, de Cayetano y otros, y su hermano Salvador le hizo trabajar á su lado cuando tomó la alternativa. Poco fué el tiempo que estuvo con el, pues el año 1869 se le hicieron proposiciones para torear en América en calidad de medio espada del matador Pedro Aixelá (Peroy) y se deci dio á cruzar el charco. Gustó mucho en Montevideo, donde tuvo que matar solo algunas corridas por estar lesionado. Peroj. Allí le contrataron para Lima por 12 corridas, las que toreó con Vülaverde y Ángel Valdés, ganando grandes simpatías entre los peruanos. Estas simpatías le pudieron costar muy caras, según se desprende del hecho siguiente: Eran aquellos tiempos los en que el Perú sostenía guerra contra España, y el Gobierno de Lima, para allegar recursos, recurrió á la organización de una corrida de toros. Como el torero más popular que había allí era Paco, con él se contó. De nada le sirvió hacer presente que no podía deshonrarse como español al contribuir con su trabajo á perjudicar á España pues fué gravemente amenazado y consintió en que su nombre figurase en el cartel. No había representante de España a quien pedir protección y concibió un oían que le salió á la perfección. Cuando llegó la hora de la corrida, un gentío inmenso llenaba la plaza; llegaron las autoridades y se encontraron con la cuadrilla preparada para hacer el paseo; pero faltaba el jefe; no estaba Francisco Sánchez (Frascuelo) La orden que dio el presidente fué que le buscaran y le llevaran á la plaza entre bayonetas; se supo que le habían visto dirigirse al puerto, y allá fueron numerosos exaltados en su busca. En efecto, le encontraronpero sobre la cubierta del vapor inglés Payta, protegido por su bandera momentos antes de zarpar. Sólo de lejos le pudieron contemplar, y el entonces joven Sánchez sa- Francisco Sanclicz (Frascuelcj. Desde muy pequeño residió en Ma- unos tres m- eses, en los pasillos de la drid, y. su madre ie dedicó á un oficio- plaza, de toros de Madrid, hablábamos en cuanto aprendió el cHco las pri- con él cuatro ó cinco aficionados, y al meras, letras decirle que lo encontrábamos muy