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fy. NOTAS TAURINAS nos que un 50, cosa que, en efecto, no se podía resistir. -Esta fué la causa de que la plaza de Madridv pernianeciera cerrada desde el día 16 de Julio hasta el 13 de Agosto. Trabajó el Sr. Mosquera lo indecible para conseguir el propósito que perseguía y logfó que, en lugar, del 30 por loO, de impuesto municipal, quedara reducido á la mitad lo que el Ayuntarnientó éóbrara de recargo sobre el precio dé los billetes, y consiguió además poder subarrendar la plaza cuando lo crea conveniente á la Sociedad Los Deportes, con lo que se áhorra algunas pesetas. La vuelta del. empresario se vio con mucho gusto, y todos creímos que la rebaja obtenida redundaría en beneficio del, público, como debía ser p o r razón nátu ral, aun sin que se perjudicara en nada, la caja de la empresa. Esto era lo natural, pero no fué así; porqué cuando se organizó la primera corrida, el día 17 de Septiembre, cuyo cartel lo, formaban seis toros de Veragua, para Vicente Pastor, Gaílito y Maszantinito, se permitió subir los precios de más de la mitad de las localidades. Algunas quedaron como estaban, pero éstas fueron en meno: proporción que. las que sufrieron aumento. Este fué entre el 7 por 100, y el Í 2 y medio, y como solare el precio fijadáí, en el billete se había de pagar ei recargo, resultó que en todas aquellas localidades que fueron víctimas del, caprichoso aumento tuvimos que j a g a r en dinero contante un 47, un 50 y hasta un 52 y medio por 100, recár. go qué, éegún dijo el Sr. Mosquera en su muy, extenso escrito á la Diputación, no: lo, podrían resistir los habituales asistentes á la plaza. Entonces tenía razón al afirmar tal cosa; pero luego debió echar s u s cuentas y, reconocer que el público iba á ir de cualquier modo, como en efecto fué, por lo que prefirió disfrutar él V solo el beneficio de la rebaja de un 15 que le hizo el Municipio y que quien quisiera ir á los toros le pagara el NO TANTO, otro 15: Repetimos SR: M O S Q U E R A jarán algunosque de esto no se quedé los p 1 empresario de la plaza dé toros pos; pero los demás sí, tendidos y palpues se de Madrid, en el escrito que diri- más de lo que sé pagaba en las señaló corrigió á la Diputación provincial, allá das de aboilQ y no había por qué, to a poir el mes de Julio, dijo que dejaba la vez qué los irnpüestos los paga íntenlaza porque con los nuevos impues- gros el público siempre. No estaría de os que iban á pesar sobre los billetes más que no podría el aficionado soportar el presenta jaensara algo sobre lo que reésta que se pudo juzgar como irecio: á ciue, tendíía que pagarlos. falta de consideración, Lá razón que, alega Da nuestro em- que un día se alborote no sea caso presario era de gran peso y justa por más de lo conveniente. el gallinero os, cuatro costados, porque sobre, los, Insistió en la subida para la corrida mpuestós del Tesoro, que ya repre- enjtaban un 20 por 100, el Municipio del 24, cuyo presupuesto de toreros izsdrifeño, para ayudar á substituir el era, la mitad del de la anterior, y fué de Consumos, cargó el 30 por 100 so- poco lo qué en relación rebajó. El día i. volvió a aumentar como bré él precio de las localidades en. las fiestas tSuririas, y resultaba nada me- el día 17, y lo qué él dirá: La plaza sé llena. rascándole todos los días al darle el pienso, hasta donde alcanzaba s u mano, y ésta la lamía el toro como si fuera un perro. Llegaron á la Habana, desencajonaron los toros y para evitar que se pegaran, quedaron en tres compartimientos distintos. Los seis de Benjumea, que eran oara el beneficio de Mazzantini, quedaron juntos y apartados completamente de los otros. Desde el primer día empezó á hacer caricias y á. llamar al toro, que se apartaba de los demás y llegaba hasta donde estaba Ortega. A la hora del pienso, prefería Pedro al toro Bonito, conío él le llamaba, y éste que conoció en seguida alue le acarició en la travesía, llegó á mcerse más noble que un cordero; Llegó el picador á tomar tal confianza, que entre un negro que le ayudaba á dar comida y agua á los toros y él le limpiaban todos los días, como se lirnpia a un caballo, con agua y un cepillo fuerte á guisa de bruza, Esta operación la presenciaron valios aficionados de la Habana, que- se enteraron, y el mismo Mazzantini; estuvo un día, quien puede ser testigo le mayor excepción. Se celebró el beneficio de Luis el 28 de Febrero de 1898, y era creencia general que resultaría manso aquel aiaimalito. Fué enchiquerado para correrlo en segundo lugar, y para ello no. hizo falta más que la voz de Perico, Or 2 ga. Cumplió muy bien en varas, y fué icado por Pepe (el Largo) Manuel ¿rez (el Sastre) y el tantas veces cido Perico (el Ronco. Dice éste en su carta: Lo niató sicanor Villa. (Villitd) pero no sé jmo, pues yo no quise verlo morir. (ruarda, como recuerdo, un cuerno, Nó obstante, no debía empujar tanto y qué sea para el público algui; ia parte de la rebaja de impuestos. í ÁLBUM BIOGRÁFICO FRANCISCO SÁNCHEZ (PACO F R A S C U E L O) A u n q u e éste fué el primitivo Fras cuelo, como su hermano Salvador se llevó la palma en popularidad, hemos dado en llamarle Paco Frascuelo para diferenciarle d e i otro que monopolizó para él el apodo que tan célebre es en la historia de los toros. Paco tuvo mucha afición siempre á la fiesta taurina, afición que conserva como pocos, pues casi todo el torero que se retira olvida completamente la profesión y, si acaso, va un día á ver una tienta ó un encajonamiento, y nada más. Perí) el mayor de íos her manos FrascueJos, iCon sesenta y nueve años que va á cumplir muy pronto, no quiere olvidarse de los toros, y para practicar á diario- y ver practicar tiene una escuela, a la que han asistido. y asisten muchos toreros de profesión y aspirantes á glorias taurómacas. En aquel recinto ha dado lecciones teóricas y prácticas á todo el que Ig ha querido ver y oír, y constituyen hoy la mitad de su vida las faenas que hacen con su toro- carretilla los apren dices de torero y los amigos aficionados que disfrutan en las sesiones del simpático Paco Sánchez, que son cur sos de tauromaquia, en los que se pone de relieve la experiencia que le han dado los años. Este torero 110 fué de los qug llega ron á ganar dinero en abundancia, porque para lograr eso hace falta ma tar, y en esto tuvo grandes deficierH cias el diestro churrianero euando estaba en plena actividad. Sin embargo, tuvo una nota carac- í terística é incopiable, especialmente en sus últimos años, porque cuando empezaba había muchos que lo hicie í ran. Fué esta nota lo bien que reali zaba la suerte que llamaban de ga Uear. Esta suerte la habían olvidado los toreros de aquel tiempo, y fué muy raro el que la ejecutó después de Cú chares y el Tato. Paco Frascuelo la tuvo siempre en auge y le produjo aplausos aun en las tardes más desgraciadas. Aún se la hemos visto realizar no hace mucho y conserva el sello legítimo que no le sabe dar ninguno de los toreros actuales, por no querer más qué por otra cosa; pues les costaría poco trabajo hacer una suerte tan lucida. En lo demás no pasó de ser regu