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H! STORIA í NOVELESCAS LA NOBLEZA DE LOS TOROS o ccientementc iiemos publicado en esta sección un trabajo en el que velatábamüs un episodio ocurrido al antiguo picador Pedro Ortega, en Méjico, y este, qre sin duda ha leído aquellas lincas, nos dirige una carta viado por Luis, con 32 toros á dicha población francesa. Entre aquéllos, iban ocho- de la ganadcria del espada empresario, uno de ellos llamado Avellano, negro, meano. y tan cariñoso que, según dice Pedro Ortega, iba á comer á sus manos y á las de Fernando, el actual mayoral de la empresa madrileña, aquero entonces de Luis Mazzantini. Tanto llegó á familiarizarse con De que esto es cierto- -dice Pedro Ortega en su carta- -puede dar fe el picador Frutos Díaz (Fortuna) que nos vio alguna vez. Ai m más curioso es el otro caso á que hace reterencia. El año 1897 había c, -tado Luis Mazzantini en Méjico, y desde allí fué á cumplir un compromiso cu la plaza de la Habana. En Diciembre mandó llamar á Ortega para que fuera á en la que confirma el snceso y nos da detalles- curioso- de su vida relacionados con la nobleza de algunos toros. Cuenta que cuando el año 1894 Luis Mazzántini preparó él negocio de toros ea Lyóri (Francia) fué, en- ellos, que á la hora de limpiar los corrales se sentaban Fernando y el Ronco sobre el toro, que permanecía largos ratos echado, y fumaban todos los aias un cigarro sobre los lomos y anQs de, 4 wWffHo, torear con él, indicándole que recogiera y acompañara desde Sevilla 15 toros, seis de ellos de Benjumea, y los otros de Miura y Saltillo. Durante la travesía comenzó á acariciar á uno de los de Benjumea.