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mmí EYi EKsmñ PAGINAS FEMENINAS GS Í CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES 4 DE OCTUB. HE mucha que tengan los Por res de la inspiracióncasi imposible que creadomoda es su faiitasia les sugiera siempre ideas nuevas. Involuntariamente y muchas veces sin darse cuenta, resucitan algo que gustó mucho en otros tiempos, y ue ahora se nos ofrece como inédito. 1- as ruches de seda deshilachada fueron un adorno predilecto de las damas de principios del siglo XIX, y en la próxima temporada será el nuestro. En distintos anchos y mezclando dos tonos C ue armonicen bien, se hacen adornos deliciosos, (le una souplcsse elcgantisima, para rodear las echarpes de gasa, los abrigos de liberty y el borde de las faldas. La moda de los fichas y las túnicas nos permiten utilizar para nuestras toilettes los bonitos crespones de China bordados, que duermen el sueño del olvido, en el fondo de un armario, desde liace muchos años. Los blancos, si están un poco deslucidos se tiñcn perfectamente en toda la escala de tonos claros, amarillos, rosas, azules ó lilas, sin perder el brillo y la flexibilidad de nuevos. P a r a un vestido de baile se puede hacer esta bonita combinación aprovechando uno de esos chales á que me refiero. LJna de las puntas se corta en forma de fichú, naturalmente adaptándola á la medida del busto. El fichú abierto por el centro se coloca sobre los hombros, de modo que los flecos caigan sobre los brazos. Delante se drape cruzando las puntas á lo Marie Antonietíe. E n la espalda se sujetan con un botón de esmalte sobre un canesú de tul plegadito, del mismo color que el crespón. Con el resto del chai se hace la túnica, rodeada de fleco y montada sobre una falda de muselina de seda con borde de terciopelo. L a moda de los niños será en un todo contraria á la nuestra, afortunadamente para ellos, porque sus cabecitas no tendrán que soportar el peso de los sombreros de terciopelo, ni aun en el rigor del invierno. L a higiene aconseja que las cabezas de los niños no se cubran n u n c a pero las mamas no se resignan á llevar á sus bebés sin sombrero, y han optado por ponérselo de paja en todo tiempo. La dificultad consiste en que conserven su elegante sencillez, propia de la infancia, sin caer en una vulgaridad fastidiosa. Parece ser que el modelo iniciado, y muy bien acogido durante el verano, se reproducirá en la próxima estación en paja ñna ó de Italia. Tienen la forma de los que usan los segadores de Castilla, con la copa llamada pierrot y el ala plana. He visto uno ideal dentro de su extremada sencillez. Una cinta bastante ancha de terciopelo bleti bleuct rodea la copa y cae en dos lazadas que se unen á pelo; esto no tiene nada de particular; lo nuevo y original son unas bolas de terciopelo igual á la cinta y cosidas en el borde inferior de ésta, del tamaño de nueces grandes, separadas unas de otras de cuatro á cinco centímetros. Placen el efecto de un collar de cascabeles; pero están cosidas de modo que no se muevan. Es una fantasía muy bonita y á propósito para niños de cuatro á siete a ñ o s antes resultaría demasiado sombrero, y después, demasiado infantil. J os colores más en boga son el ya indicado, el rojo cereza y el negro. CoxDES. D ARMONVTLLE. U T E N S I L I O S DE (TOILETTE p s muy general no preocuparse del cuidado y conservación de los utensilios de toilette, sin pensar que podrían durar doble tiempo si se tomase la costumbre de limpiarlos frecuentemente. Las esponjas no deben estrenarse sin golpearlas dentro del agua para quitarles las conchas, ai enillas y piedras que suelen tener; después se sumergen durante veinticuatro horas en leche, mezclada con agua, y luego se dejan secar al aire por la noche. P a r a limpiar las de uso diario, es preciso jabonarlas con jabón de Marsella auténtico, aclararlas en agtia fría, antes de empaparlas en jugo de limón, dejándolas por espacio de varias h o r a s en seguida se enjuagan en agua fría y se dejan secar al aire libre sin que les dé el sol Los cepillos de dientes exigen tm ctiidado ei extremo meticuloso si se quieren evitar mucha: enfermedades y padecimientos de la boca, qu; stiele desconocerse la causa qtte los produce siempre tienen stt origen en la falta de higiene E s preciso lavarlos coii agua jabonosa hirviend hasta que desaparezca la más insignificante par ticula (jue haya podido quedarse entre sus cer das; después aclararlos en varias aguas, primerí caliente y luego fría, y secarlos rápidamente al sol ó al fuego con la crin hacia abajo. E s t a o p e ración dcl e hacerse diariamente, para lo cual con viene tener dos cepillos y usar uno cada día. Los cepillos para la cabeza ó la ropa hay qu limpiarlos por otro procedimiento, pues si se me jaran por completo se estropearía la madera ó i marfil de la montura. E n un litro de agua caliente se echa una cuch: rada pequeña de amoníaco; cuando esté bien d suelto, se vierte un poco en un recipiente lo si ficientemente hondo para poder meter el cepill y que se cubran las cerdas sin que se moje la ma d e r a durante cinco ó seis minutos se sumerge so saca varias veces, repitiendo la operación c agua clara hasta que desaparezca el olor de ame níaco; en seguida se seca, como los de dientes, sol ó al fuego. Esta clase de limpieza bastará hacerla cad