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Córtese Por a raya. ¿í í n. i i- t S u tiV PASTEL DE ALMENDRAS A iüé íiiño ho le güsfen los pasteles? ¿A ctiát no íe ha pasado por las mientes la idea de sei pastelero, por jugar y en el buen sentido de la palabra? GENTIÍ MiíNtfDA se propone hoy satisfíiccr ambos gustos, facilitando á sus lectores los medios de preparar un pastel de almendras por sí mismos. ¡Uíi pastel de almendras! Qué rico, i eh? ¡y qué fácil de hacer! Allá va la fórmula. Hace falta, primero, im par de huevos, y hay que pesarlos para preparar los demás componentes en cantidad de peso igual cada uno. Estos componentes son: harina, azúcar molido y manteca. Las almendras (conste que vamos á hacer un pastel de almendras con almendras) han de pesar, quitada la cascara, cien gramos, y hay que pelarlas previamente, para lo cual basta con tenerlas un ratito en agtia caliente. Luego hay que machacarlas ó molerlas, y ya terminados estos preparativos, se hace una pasta con la manteca, la harina, el azúcar y los huevos, se añaden las almendras, se pone todo ello en un molde y ¡al horno i Se cuece á fuego lento durante media hora ó tres- cuartos de hora y se puede comer, ¡ya lo creo que se puede comer! Y hasta chuparse los. dedos luego, si no fuera esto una cosa que no deben hacer los niños bien educados. -326 testaba mi buen Gaspat pens 9, ndo si llegaría el día en qué viviría el mundo sin dritldar. Cliando vio, que aparecíaUpa visiSií fi sU ladti, y á Gaspar éí malograab relojero, Ife decía: -Lia receta os voy á dar para qUe hagáis la invericiOn; mas jurad de corazón mi secreto reservar. Lo juró, y la sombra dijo: -Sois relojero; cogéis diez relojes, los ponéis en un cuarto, y es muy fljo que cuando los oigáis dar á todos la misma hora; ya podéis decir: ¡Alioirá se ha acabado el critiéar t Hízolo así; colocó los diez reío; jes colgando de la pared, y esperando lo que la sombra anuncio. Pasó Una semana, un mes, y el relojero no oía más que un reloj repetía las cuatro y otro las tros. Años y años pasaron auntentañdó ideas vanas, y entre aquellas diez campanas ni una misma hora anunciaron Don Gaspar envejeció, y después de treinta años, sin sufrir los desengaños, la sombra lé apareció y dijo: r- ¡Hola, buen señor! ¿y s US relojes, qué tal? -T Mis relojes van muy mal. -Pues el mundo anda peor. jja sombra otra vez marclió, ní Gaspar fué convencido de su idea, y no he sabido ID qué; después sucedió LOS RELOJES DE GASPAR Xnv. í ...Cl %i. i í J JUAS IIUELGAS CASANOVA. -328 i wf %4. vf U