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MESARLVUCLTA PRUfrBA DE AMOn n un baile: -Dígame usted, Matüdita, i qué pruebas tengo yo de que usted me ama? ¿Qué pruebas? ¿No he bailado con usted seis ó siete veces? ¡Eso no es una prueba de cariño! ¿Cómo no, bailando usted de un modo tan ridículo? E -Otros la creen haber visto, y aun creen estar con ella; casi todos se equivocan, los menos son los que aciertan. ¡Quién sabe, al morir, si entonces impaciente nos espera en regiones ignoradas para tendernos la diestra! Pero, en tanto, locamente, todos corremos tras ella, brindándole nuestra vida. ¿Dónde estás, alma gemela? ¡Felicidad! ¿Dónde te hallas? ¿Dónde estás? ¿Dónde te encuentras? ENRIQUE F G U T I É R R E Z CONOCIMIENTOS ÚTILES REMEDIOS PARA LAS Q U E M A D U R A S espeso, se aplica sobre la quemadura renovándolo cada hora, y queda curada pronta y fácilmente. Cuando la quemadura ha sido con agua caliente, se frotará en seguida la parte con algunos puñados de harina, por espacio de diez á quince minutos, y luego se cubrirá con la misma harina, sostenida por un lienzo, dejándola en ella durante algunas horas. Puede aplicarse también sobre las partes quemadas un pedazo muy delgado de vejiga de cerdo ó de otro animal, ó también una hoja de oro batido, humedecido con espíritu de vino por espacio de veinticuatro horas, el cual, por su evaporación, hará cesar el dolor y curará la llaga. L G 1 CA INFANTIL -Mamá, ¿por qué tienes cabellos blancos y cabellos negros? -Porque tú eres mala y me das muchos disgustos. -Pues tú habrás sido peor que yo, porque la abuelita tiene todo el pelo blanco. RENGLONES CORTOS ¿QUÉ ES... ¿DÓNDE? Todas las almas del mundo tienen tm alma gemela que, más. tarde ó más temprano, pero al fin, siempre se encuentran. Quimérico es el buscarla, locura es el ir tras ella, basta que se la persiga para que esté menos cerca. Dichas, amores, placeres, venturas, glorias, riquezas, llantos, pesares, congojas, dudas, rebeliones, quejas, nada puede seducirla, nada puede conmoverla; la casualidad tan sólo las reúne y las contempla. Hay quien viviendo la ha visto, pero pasó tan ligera, que de aquel feliz momento no guarda recuerdo apenas. p s muy frecuente el quemarse con fuego, agua hirviendo, e t c y es hasta ridículo acudir al médico si no es profunda la quemadura y no interesa la carne. La gente del puei blo conoce algunas recetas sencillas I para estos casos, y los libros de for mularios las tienen en abundancia. He aquí algunas de ellas; i Una quemadura ligera y superfiI cial se cura fácilmente con agua he lada aplicada sobre la parte quemai da. Si la quemadura es de alguna I consideración, podrá recurrirse á la I tinta, ó también se aplicará aceite de almendras dulces, envolviendo la, parte con un lienzo para aplacar eí dolor é impedir la acción del aire sobre la carne pelada hasta que se reproduzca la piel. Cuatro ó cinco claras de huevo, batidas con seis onzas de aceite de olivas, forman un buen linimento I para toda clase de C uemaduras. Se aplica con las barbas de una plpma i de ave, repitiendo la operación hasta i que el dolor se mitigue. Y luego se j cubre la llaga, la cual, al curarse, no I dejará cicatriz alguna. El éter quita al instante el dolor de las quemaduras fuertes y precave la formación de las ampollas ó las disuelve si están formadas. Se echa un poco de este líquido cada dos ó tres minutos sobre la parte quemada; ó, lo que es más sencillo, se empapa un lienzo que se rocía al paso que se seca el éter. Toda quemadura producida por agua hirviendo, se cura sin que form e ampolla aplicándola zanahori a cruda raspada en forma de cataplasma. S e recomienda también u n u ngüento hecho con sebo de vela derretido y mezclado con aceite de nueces. Un terrón de cal viva, desleído en suficiente cantidad de aguardiente y mezclado en seguida con aceite hast formar una especie de ungüento aígo LEA V. ABC El más ameno é interesante de los diarios españoles. Veinte páginas de texto y grabados, 5 CÉNTIMOS PARA S E K HERMOSA n o e s suficiente tener la tez fresca; es preciso tener un cuidado exquisito y diario con el cutis del rostro y de las manos. El mej o r producto para este uso, es la CREVIE SIMÓN, cuyos cincuenta años de éxito han consagrado su valor higiénico. Con este excelente producto no deben emplearse otros polvos que los POLVOS DE ARROZ SIMON de violeta 6 heliotropo. Especiales para el tratamiento y curación de las enfermedades del estómago, hígado, vías urinarias, anemia y cloroanemia y para el artritismo y la diabetes. Temporada oficial de Otoño: 1. de Septiembre al 15 de Noviembre. Depósito central: Sagasta, 14. Neurastenia, anemia y debilidad general, su curación e ín el Uiogenol; E ptas. farms.