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ñTm En m (smñ PAGINAS F E M E N I N A S CRÓNICA DE PARÍS DE SEPTlEV. BrjE MJERCOLES 2 7 r on un so! c sombrero se pueden tener cinco. -I m p o s i b l e dirán mis simpáticas lectoras, y yo insisto en raí arirmacio. pero como esto no seria suficiente para llevarlas al convencimiento porque yo no soy infalible ni pretendo que mi opinión se escuche como artículo de fe, voy á probar que lo que digo es cierto. 1- a moda de los sombreros souples es un recurso inagotable para las parisienses que adoran CONDES. D A- R M O N V I L L E adaptar iodos los detalles de sus toilettes al con junto que se proponen. Según el aspecto que quieren obtener, severo, joven, picaresco ó misterioso, colocan su sombrero hacia delante, levantado por un lado ó cnvúelvenlo en ligero y transpa 1 as amas de casa que viven con relativa modesrente velo. Estas transformaciones, muy fáciles al tía, y tienen que ocuparse personalmente del parecer, exigen muy buen gusto y gran habilidad, pues adornar un sombrero lo hace cualc uiera, arreglo de su hogar, pensarán con cierto disgusto en el estado deplorable de los suelos al cabo de pero adornarlo con gracia y sencillez lo hacen muy dos meses de ausencia. Al regreso del veraneo, lo pocas. El sombrero en cuestión es de fieltro flexible, primero que hay que hacer es lustrarlos de nueverde obscuro por fuera y negro por d e n t r o vo, pero antes es preciso limpiarlos bien á contiene el ala semigrande, un poquito vuelta y la ciencia. Cuando haya que quitar manchas conviene copa alta, rsdonda. Como verán ustedes, se presta fregarlos con un cepillo de mano, agua hirvienperfectamente á las cinco transformaciones que do, jabón negro y potasa. Después, cuando la mahe anunciado. dera esté completamente seca, sin la menor señal La primera, puesto al natural sobre la cabeza, levantado por delante y con una gran toiiffe d ai- de humedad entre las junturas, se frota con el estropajo metálico, siempre a lo largo de las tagrettes blancas colocadas detrás y sujetas con un blas, nunca á través. Esta segunda operación broche de pasamanería. S e g u n d a forma marquis (dada con el alfiler completa la limpieza y da á la madera su aspecto que lo sujeta) graciosa en extremo, que favorece primitivo. Luego se procede á encerarlos. H a y como ninguna otra y adornada con una pluma varios procedimientos según la madera que se vaya á encerar. desrizada en forma de conieau. Los suelos de roble, muy corrientes en las proT e r c e r a monísima para una carita joven. El ala vuelta hacia arriba en redondo, y el sombrero vincias vascongadas se enceran con una mezcla de un poquito echado hacia atrás, dejando el pelo al cera amarilla, potasa, goma arábiga, tierra de China y tierra de Colonia. Los de nogal, con esendescubierto; cubriendo la copa y parte del ala por el lado izquierdo un gran velo de encaje blanco. cia de trementina y cera amarilla. Los de maderas finas, con agua, cera blanca, alcohol y jabón verC u a r t a á semejanza de los antiguos chamberde, y los de pino, que son los que tienen las casas gos, recogida el ala sobre el lado izquierdo con de Madrid, con cera í. marílla, potasa, tierra de una gran escarapela de terciopelo negro y pluma caída hacia atrás color de lacre obscuro; ésta es China, g- oma arábiga y petróleo. También puede aplicarse esta otra mezcla que la más atrevida, y quizá por eso mismo la que tenpudiéramos llamar económica y que da buenos drá más partidarias. resultados, si después se saben cuidar los suelos: Y, por último, la q u i n t a muy sencilla. ConserAgua, un litro; cera amarilla, 625 gramos, y pova su forma primitiva, con la copa abollada en redondo y una cinta alrededor formando un lazo tasa blanca, 125 gramos. Se derrite la cera en medio litro de a g u a el otro medio se echa encima chapelier en el centro. cuando esté cociendo; se mueve con fuerza y se ¿H e conseguido convencer á las encantadoras lectoras de esta sección de que con un sombrero añade la potasa. Los preparados con trementina 6 petróleo hay se pueden tener cinco? Si así fuese, mi esfuerzo que hacerlos con precaución, lejos del fuego, disería plenamente recompensado. solviendo la cera en frío si se dispone de bastante Ahora hablemos un momento del peinado que tiempo. U n o de los defectos del parquet malo, son se llama de moda, pero que en realidad es el únilas ranuras que quedan en la unión de las tablas, co é indispensable para los sombreros que se inidonde el polvo se esconde, siendo muy difícil sacian. Como cada día se encajan más en la cabecarlo. za, es preciso que el peinado sea sólido para que El único medio de evitarlo, es el siguiente: los sostenga, y á la vez muy bajo para que se vea el pelo. Este se divide con raya en el centro ó bien á un- lado, según la fisonomía de cada cual, y ligeramente ondulado se coloca tapando las orejas á lo Cleo de M e r o d e luego se trenza, subiéndolo por el lado izquierdo en forma de corona que termine detrás de la oreja derecha con un grupo ele tirabuzones, por supuesto, postizos. Cuando no se tenga necesidad de ponerse sombrero, se recoge la trenza sobre la nuca haciendo un moño redondo de grandes dimensiones y se colocan á ambos lados los tirabuzones que descansen sobre los hombros. LIMPIEZA DEL PARQUET