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nr NOTAS TAURINAS fos piqueros en la creencia de que al ha estado en el ejercicio de la prodejar pasar él tiempo tocarían a fesión... banderillas y acabaría lo que repreHace mucho tiempo que la familiasentaba un desastre para sus inte- y algmios íntimos querían que dejase reses. en absoluto los peligros del oficio, que Por su parte los varilargueros no en realidad ejercía muy poco ya dos tenían ganas de más entrevistas con ó tres años, y lo han logrado ahora, aquella fiera, y secundaban á mara- no por el pequeño percance de la coviila los deseos del contratista. rrida del día 6, pues más graves los El público descubrió las intencio- ha sufrido, y si no se retiró entonces, nes de unos y otros, y comenzó á dar menos lo había de hacer ahora. muestras de impaciencia pidiendo caSu temperamento le hacía torear ballos y profiriendo frases mortifialgo todos los años, y si ha adoptado cantes para todos, incluso para el prela resolución, ha sido por asegurar la sidente. tranquilidad de los suyos. Este no cesaba de comunicarse con los culpables de la tardanza por medio de los agentes de su autoridad; pero entre el miedo y el afán de lucro no se cumplían fes órdenes del señor Suca. Los espectadores arreciaban en sus gritos de ¡caballos! j caballos! y miraban al palco de la Presidencia en íornia desagradable y un tanto amenazadora, lo que ya no pudo tolerar rqüella autoridad. Súbitamente se levantó de su asiente, empuñó el borlado bastón, se caló en la cabeza el clásico soinbrero de cepa y, abotonándose la levita, abandonó el palco presidencial. La sorpresa del público fué grande y algunos creyeron que abandonaba la plaza; pero íué todo lo conírário, pues bajó á los corrales y con el bastón de borlas comenzó á dar palos á caballos, picadores y contiatistas, no cesando en sus contundentes razonamientos hasta que se vio en el centro de la plaza, cerca del toro y dando palos á diestro y silüestro. No ba que decir la ovación que! ós jieneiises otorg. arori al Sr. Suca, pries fué uiia de las mayores que registra la historia. Uno de los picadores que hoy va nci ejerce la profesión, tomaba café ecH unos amigos aquella noche, y JHiguel B á e z (Litrl) como uno de ellos le advirtiese que El día 8 hizo la amputación del no había puesto azúcar en la taza, replicó: No me hable usté de asnea, apéndice capilar, con la natural alegría, la esposa del bravo espada, doña que ni en er café la guieo. Los palos del Sr. Suca le habían Antonia Hernández. Después que cayó el símbolo de la hecho olvidar todo endulzamiento y peligrosa profesión, se destaparon alno quería ni olería. gunas botellas de Champagne, y con gran satisfacción de los concurrentes, que eran los pocos íntimos del Litri, acabó así la historia de un matador de toros que sin soberbias altiveces ha p 1 veterano matador de toros Mi- sostenido con dignidad un honroso guel Báez (Liirij toreó el día 6 puesto desde el primer día en su pueblo nata! Huelva, por acceHace poco tiempo publicamos en der á indicaciones de amigos y paisa- esta sección una biografía completa, nos, en la corrida de feria de aquella á la que remitimos al lector que desee capital, única quC ha toreado este conocer datos. año. Miguel Báez se presentó como noSufrió en ella una herida leve en el villero en Madrid hace veintitrés cuello, última condecoración que po- años, y ya llevaba algún tiempo por drá ostentar, junta con otras 30 cica- esos mundos de Dios en lucha con los trices que le han producido los toros íistadós. durante los veinticinco años en que Fué espada de cartel desde el 30 de Septiembre de 1893, en que Bonarillo le cedió un toro en Sevilla y confi mó aquella alternativa en Madrid, de manos de Gnerrifa, el 28 de Octubre de 1894. Desde, entonces, sin ser una figura de primera fila, no cesó de trabajar buen número de corridas, y hombre económico y ahorrativo, entre lo que ganó en España y en las excursiones que hizo á América, formó un capital que hoy le produce una renta de cinco duros diarios, con lo que él. que es hombre modesto, vivirá con sobracias felicidad y holgura, que otros manirrotos y gastadores envidiarán seguramente. Tiene Litri cuarenta y dos años de edad y le deseamos más de otros tan! tos de vida tranquila, exenta en ab. soluto de intranquilidades y zozobras, I para disfrutar lo que ganó á costa de regar con su sangre todos los redon deles que pisó. ÍHUMANIDAD, SEÑORES! ue los toreros son hombres semeQ jantes á los empresarios y toda la corte de adlátéres que succionan del boté taurino, no cabe duda, y que de todos los elementos que integran el espectáculo son los que más exponen, también puede asegurarse sin que nadie lo desmienta. Los que organizan corridas y las autoridades que sancionan la organización, han de tener especial cuidado de evitar en lo posible que ocurran desgracias en las plazas, pues el que con su pasividad, á sabiendas de lo que puede suceder, es. cómplice de una catástrofe, aunque carezca de toda nobleza de sentimientos, se verá eternamente acusado por su conciencia, ya que no haya leyes que lo castiguen debidamente. Para una cogida grave que ocurra en las corridas buenas, con ganado le acreditado cartel y cuadrillas dé primera fila, suceden treinta en capeas ó en fiestas de novillos ó toros, en las que actúan los desheredados de la fortuna, los que tienen que aceptar el mendrugo que los demás tiran por no querer estropear con él la dentadura tii el estómago. No nos vamos á referir directamente á la desgracia ocurrida en Alicante con el infortunado Minuto Chico, pues ésta ha sido hija de la fatalidad y, como otras muchas, inevitable. Vamos á referirnos á dos ó tres corridas de relativa importancia, en la: que se han corrido toros de tales condiciones que no se han debido lidiar. El día 27 de Agosto, en la plaza de La Coruña, tuvieron que luchar con seis criminales de Bertólez los modestos espadas Segurita y Ostión cito, y UNO QUE SE YA