Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
to, legado apostólico y arzobispo de Burdeos, ha sido en gran parte renovada. Tres arcos románicos puros, sostenidos por columnas de labrados capiteles del propio estilo, sirven de ingreso al presbiterio. En él no hay nada que observar. Consta el pequeño templo de una sola nave. Del) ajo del mismo hay un subterráneo de dos naves, con arcos poco elevados y gruesas pila, stras, enlosado con sepulturas de abades del cenobio, á juzgar por los epígrafes sepulcrales que se leen. Según Quadrado, esta iglesia fué consagrada por el obispo Iñigo en 842, fecha que nos parece asaz remota. i Contigua á la iglesia principal, y al lado- rí del Evangelio, está la antigua sacristía, hoy regio panteón, en el que durante cinco siglos fueron sepultados los cadáveres de los Reye es de Aragón y J avarra. Eas urnas cineraria I son en número de 27, dispuestas en tres filas i de á nueve cada una, colocadas unas sobre f otras contra la misma peña. El Rey Carr los III mandó reformar en 1770 este sitio, haciendo alarde del lujo de su época, cuDetalle del claustro. 1 T 14. 1 T 31 iendo de jaspes el zócalo, pilastras y cornisa, dorando el techo y ocultando los sepulcros con laminas de bronce. La reforma en sí misma no es malapero disuena del resto del monasterio. El Crucifijo, la Virgen y el Discípulo, de blan ¿o y transparente mármor son obra del escultor zaragozano Carlos Salas, y los lienzos de estuco en alto relieve que hay á mano izquierda, los modeló un artista llamado Ipas Al lado izquierdo de la iglesia principal vese una notable puerta, por la que se penetra en el claustro. Es de estilo mudejar, está bastante deteriorada, y antiguamente comunicaba el coro de la iglesia con el claustro. Cuando la restauración fué trasladada al sitio que hoy ocupa, que es el centro de la iglesia. En las piedras que forman la herradura léese un conocido dístico latino. Admirable es el claustro bajo cualquier aspecto que se le considere; sorprende vivamente la inmensa peña, que, arrancando desde el mismo suelo del claustro, se remonta imponentemente sobre él hasta cobijarlo, á manera de bellísima y natural bóveda, á la que no pueden compararse las mejores que hayan construido hábiles arquitectos. Forma el claustro un rectángulo de unos 12 metros de ancho por 20 de largo; un zócalo corrido, que á la vez sirve de asiento, recibe las columnas, y de ellas parten arcos de medio punto, unidos entre sí por una misma cornisa. La luz, suave, penetra oblicuamente. Ninguna dependencia del monasterio padeció tanto en los referidos incendios, ni ninguna ha sufrido de tal modo las inclemencias del tiempo. No obstatite admira la variedad y riqueza de los capiteles de las columnas que s u s t entan los arcos q u e cierran la Cuadrada luna, y desCapilla de San V i c t a n a n a r r ó 11 ase n ellos toda la variedad de ornamentación, sencilla, eso sí, propia del arte románico más puro. A lo largo del muro y en las piedras de los arcos pueden leerse todavía algunas inscripciones sepulcrales correspondientes á dignidades del monasterio. Frente á la puerta de entrada al claustro está la capilla de San Voto, obrada en 1631 por el artífice zaragozano Galbán Luesia, cuya arquitectura guarda poca armonía con el resto de la construcción que describimos. Mas en e! ángulo izquierdo levántase la capilla de San Victorián, que ostenta los góticos primores del siglo xv. La portada es preciosa; los arcos ojivos están ornados de colgadizos, y elegantes follajes revisten las líneas del frontón, á su vez erizado de bonitas grecas. Dos pináculos llenos de filigranas, arrancando del pavimento, encierran la portada, en la que se ve la tiara duplicada del antipapa Luna, á expensas del cual se construyó la capilla. En su interior se encuentra un hermoso nicho de bonitas labores, con un sepulcro a! parecer destinado á dicho antipapa, pero que, no llegó á ocupar. l a l es lo más esencial del monasterio de San Juan de Li Peña, bellísimo y. pintorescomonumento nacional, punto frecuente de peregrinación de numerosos turistas y arqueólogos. RICARDO D E L ARCO. Sepnlcro ffótlco en la capilla de 8 V ¿ctorfán C. de la Real Academia de la Historia.