Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
-Es en paz, y yo soy Ronda Mayor. -Pus diré ¿qué gente? y usté dirá Ronda Mayor. -Eso es, no te olvides. Precisamente tu obligación es en este caso preguntar ¿qué gente? y mi deber es precisamente contestar Ronda Mayor. Pero fíjate bien que la Ronda puede ser Mayor, Ordinaria ó Rondír. -Entendido; Ronda Mayor, Ronda Ordinaria ó Roiidín- -repitió el lecluta. -Perfectamente, y si te encuentras en un caso análogo haz lo que has hecho, que cumplirás lo dispuesto y serás un buen soldado. En unas minas del Sur de España, y efecto de una cuestión entre obreros y patronos, se declaró una huelga tan seria, que el Gobierno tuvo que mandar tropas á la zona minera en cuestión, por temor á disturbios y algaradas. El batallón donde servía el quinto de Pedregosa del Jalón, el nieto del viejo tío Pedro Juan, fué destinado á la vigilancia de la citada zona, y una noche que en el pueblo donde ocurrían las disconformidades entre los patronos y los obreros se susurraba que asaltarían la casa del gerente, prendiéndola fuego, matando á sus moradores y arrasándolo todo, por curiosa coincidencia, y á la hora de la madrugada, que se decía era la del asalto, tocóle de centinela en la puerta del jardín del gerente al nieto del tío Pedro Juan. El soldado repetía in mente el famoso artículo 50. jurándose á sí mismo el exacto cumplimiento de lo que en él se ordenaba, cuando á pocos pasos de él, y ele uiía callejuela cercana, salió un bulto sospechoso. Jn ¿quién vivef, dicho con entonación autoritaria, rompió el silencio de la obscura noche; el bulto quedóse pegado á la pared sin responder. ¿Quién vive? repitió dos veces el centinela sin respuesta ni movimiento por parte del bulto... En éstas el desconocido pareció pretender huir, y como al soldado de Pedregosa le repugnase el faltar al artículo 50 y el derramar sangre, de un, salto agarró al que causara su preocupación, que no era otro que un pobre pastor que no sabía del mundo más que había ovejas y perros... -Oye, piazo de bárbaro, ¿por qué no contestas? ¿no oyes que te digo ¿quién vive? -Y yo qué sé- -repuso el pastor amedrentado y confuso. -Se dice España... amos, dilo... España. -España- -dijo con voz muy débil el preguntado tan extrañamente. DiJnijo. í e Medina Vera Bien- -contesta el baturro, -ahora yo ti pregunto: ¿Qué gente? -Un pastor que baja de los montes. -Qué pastor ni que andróminas; se dice Ronda Mayor, ú Ronda Ordinaria, ú Rondín, elige. -Ronda Mayor- -agregó también en voz baja el atemorizado pastor después de un instante de duda. ¡Cabo de guardia. Ronda Mayor! -gritó triunfante el de Pedregosa, pues había cumplido la Ordenanza y no había hecho fuego como manda el artículo cuando al preguntado por el ¿quién vive? se aleja, dando fundado motivo á sospechar sea persona mal intencionada. IV Y en la clásica cocina de la casa del viejo tío Pedro Juan, de Pedregosa del Jalón, entró un día el cartero con una misiva para el abuelo. -Es de mi meto- -balbuceaba gozoso el soldado de antaño, -es de mi nieto, que si cumplió mis instrucciones y dio oído á mis consejos estará en la milicia como en la gloria. Y calándose unas gafas grandes de lentes circulares y armadura mohosa, lej ó el viejo baturro con asombro lo que rezaba la misiva del soldado bisoño. De salú, muy bien; contento lo estoy, pero sabrá usté, abuelo, que el primer arresto que he tuvido ha sido por cumplir las Ordenanzas al pie de la letra. Cayóselé al viejo la carta de las manos, y como no dudase de lo que su nieto le decía, murmuró entre dientes después de santiguarse: ¡Lo que cambian los tiempos. Virgen del Pilar de mi corazón! JOAQUÍN T E L L E Z D E SOTOMAYOR. Be nueütro Concurso de cuentos. I cma: liónos Alit Artesi.